Almuñecar: El hijo de Francisco Pérez Bedmar denuncia el abandono institucional y el dolor de dos años sin respuestas a la desaparición de su padre
Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
El simulacro de búsqueda de personas desaparecidas celebrado este fin de semana en Santa Fe ha vivido su momento más impactante en la jornada del domingo con la intervención de Francisco Pérez, hijo de Francisco Pérez Bedmar, desaparecido en Almuñécar el 22 de marzo de 2024.
Su testimonio, compartido ante los participantes del curso, ha trasladado al terreno emocional y humano lo que durante dos días se ha trabajado desde el punto de vista técnico: la realidad de las familias que conviven con una desaparición sin resolver.
Francisco Pérez ha explicado que, dos años después, la situación judicial de su padre ha cambiado, pero no la realidad de la familia. “La fase de instrucción se ha cerrado, pero la investigación no. Nosotros seguimos impulsándola, ayudando, aportando ideas y todo lo que haga falta”, ha señalado.
El impacto emocional: “Un shock que te bloquea completamente”
Durante su intervención, ha descrito con detalle el momento en el que una familia se enfrenta a la desaparición de un ser querido. Desde las primeras llamadas sin respuesta hasta la denuncia, el proceso desemboca en un “shock emocional tremendo” que deja a los familiares “bloqueados, sin capacidad de análisis ni reflexión”.
En ese contexto, ha insistido en la importancia de que los equipos de búsqueda escuchen a las familias. “Son los auténticos expertos en el desaparecido”, ha afirmado, subrayando que conocer sus hábitos, rutinas y circunstancias personales puede resultar clave para orientar correctamente las batidas.
También ha reclamado una mayor integración de los familiares en los dispositivos. En su caso, ha echado en falta poder asistir a las reuniones de coordinación, no para decidir, sino para aportar información útil y, sobre todo, para entender qué se estaba haciendo. “La incertidumbre se puede vencer con información. Aunque no haya resultados, necesitamos saber qué se está haciendo”, ha explicado.
La falta de información y los errores que marcan
El testimonio ha puesto el foco en aspectos que, según ha relatado, marcan profundamente a las familias. Desde comentarios inadecuados durante las búsquedas hasta la gestión de los voluntarios, ha advertido de la necesidad de actuar con sensibilidad y planificación.
Ha recordado situaciones vividas durante la búsqueda de su padre, como la concentración de cientos de voluntarios sin una organización adecuada, lo que generaba más riesgos que beneficios. “No se trata de sumar gente, sino de saber a quién necesitas en cada momento y para qué”, ha apuntado.
Especialmente duro ha sido el relato sobre el momento en el que, tras días de búsqueda, se traslada a la familia que, si no hay resultados, todo quedará en manos de la casualidad. “Es un segundo shock. Te quedas en un vacío absoluto”, ha señalado.
Un sistema que, según denuncia, deja desprotegidas a las familias
Francisco Pérez ha ido más allá del plano personal para señalar carencias estructurales. Ha denunciado que la legislación actual no protege adecuadamente a las personas desaparecidas sin indicios de criminalidad ni a sus familias.
En este sentido, ha explicado que se están impulsando cambios para mejorar la respuesta institucional, como la creación de un protocolo unificado de actuación a nivel nacional, una Fiscalía especializada en desaparecidos y un estatuto que garantice derechos tanto para los afectados como para sus familiares.
Entre las situaciones que ha calificado como más “sangrantes”, ha mencionado la obligación legal de declarar fallecido a un familiar tras años sin noticias para resolver cuestiones administrativas, algo que, según ha indicado, supone un impacto emocional añadido difícil de asumir. Un caso sin resolver y una búsqueda que no cesa
El caso de su padre sigue sin respuesta. Desapareció en Almuñécar tras salir a pasear, en un recorrido habitual y perfectamente conocido, sin llevar consigo ni teléfono, ni documentación ni dinero. Las investigaciones y búsquedas realizadas hasta ahora no han permitido obtener indicios concluyentes.
“Seguimos con la esperanza intacta y no vamos a parar hasta encontrarlo”, ha afirmado.
El valor de la formación y el papel de los voluntarios
Su intervención ha servido también para poner en valor el sentido del simulacro celebrado en Santa Fe. Ante los participantes, ha recordado que cada media hora se denuncia una desaparición en España y que, aunque la mayoría de los casos se resuelven, miles de familias permanecen en esa incertidumbre prolongada.
En ese contexto, ha destacado el papel de iniciativas como esta, que forman a voluntarios en técnicas de búsqueda y permiten reforzar los dispositivos cuando los recursos son limitados. “Este tipo de asociaciones son imprescindibles porque permiten llegar donde la administración no llega”, ha señalado.
El simulacro se ha cerrado así con una lección que va más allá de lo técnico. Tras dos días de formación sobre el terreno, el testimonio de una familia ha recordado a los participantes que detrás de cada búsqueda hay una historia abierta, una espera que no termina y una necesidad urgente de mejorar la respuesta colectiva ante las desapariciones.
Llamamiento a la ciudadanía: un canal anónimo para aportar información
Durante su intervención, Francisco Pérez ha realizado un llamamiento directo a la ciudadanía para que cualquier persona que pueda aportar información sobre el paradero de su padre lo haga, incluso de forma anónima.
Para ello, ha indicado que se ha habilitado el apartado de correos número 8 de Maracena, donde se puede remitir cualquier dato que pueda resultar relevante para la investigación.
Ha insistido en que, en este tipo de casos, cualquier detalle, por pequeño que parezca, puede ser clave para avanzar en una investigación que continúa abierta dos años después.
Asimismo, ha subrayado la importancia de no dejar caer estos casos en el olvido y de mantener activa la colaboración ciudadana, recordando que nuevas informaciones pueden permitir reabrir líneas de trabajo o reforzar las ya existentes.

