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ATAQUE PREVENTIVO por Miguel Ávila Cabezas

La escena no es escena ni nada que se le parezca. Es… un lugar vacío, carente hasta del mismo espacio que lo constriñe. Tal pareciera que en ese no-lugar se hubiese producido un cataclismo. Durante el tiempo que, en oscuro total, dure la función sonarán de fondo fragmentos de “Drumming”, de Steve Reich.

VOZ 1: (Con gran inquietud.) ¡Ya están a las puertas! ¡Aparecerán de un momento a otro! ¡Tendremos que buscar un lugar más seguro! ¿Pero dónde?

VOZ 2: (Voz de mujer.) ¿Y mi hijo? ¿Dónde está mi hijo? ¿Lo habéis visto? ¿Quién se ha llevado a mi hijo?

VOZ 3: Están matando gente. ¿No oís los disparos? Los siguientes seremos nosotros.

VOZ 4: Mi hermana y mis padres se encuentran al otro lado. ¿Qué habrá sido de ellos?

VOZ 5: (Enérgica.) Nos tenemos que organizar. No podemos permanecer con los brazos cruzados. O ellos o nosotros.

VOZ 6: ¿Y nosotros… cómo? ¿Nos enfrentamos a ellos con palos y piedras? Ellos son más y van armados.

VOZ 7: Sí. Tienen tanques, fusiles, metralletas, drones, misiles, aviones, bombas. Lo tienen todo para acabar con todos nosotros.

VOZ 6: Sin excepción.

VOZ 7: Ellos no hacen distinguen a nadie del resto. Todos es todos para ellos: niños, niñas, hombres, mujeres, familias enteras. Hasta las ratas si fuera preciso.

VOZ 8: Y nosotros… nosotros no tenemos nada.

VOZ 4: Mi hermana y mis padres se encuentran al otro lado. ¿Qué habrá sido de ellos?

VOZ 2: (Desesperada.) ¡Hijo mío! ¡Hijo mío! ¿Dónde está mi hijo? ¡Mi hijo!

VOZ 9: Cuando lleguen, salgamos al exterior e intentemos hablarles. Hagámosle ver que una vida, sólo una vida, vale por todas las vidas del universo, incluidas las suyas propias.

VOZ 10: A ellos les da igual nuestras vidas. Tan sólo les mueve el odio y la ambición. A los que queden en pie los someterán a la tortura, la violación y el hambre. Y al final, no quedará nada… ni nadie, ni siquiera el silencio.

VOZ 5: Ya llegan. ¿No escucháis sus gritos? ¿No sentís sus pasos? ¡Están llegando! ¡Están llegando ya! Hay que organizarse… organizarse… o huir.

VOZ 7: ¿Organizarse? Organizarse… para qué, ¿para morir? ¿Y huir de ellos? ¿Hacia dónde podríamos huir si ya no hay salvación ni consuelo para nosotros?

VOZ 3: ¿Y nuestros hermanos del otro lado? Ellos nos podrían ayudar.

VOZ 8: Dejaron de ser hermanos nuestros cuando nos atacaron por primera vez. Sí, protestaron, protestaron mucho, pero finalmente el miedo a ser atacados también los hizo enmudecer.

VOZ 3: Entonces… los otros.

VOZ 10: ¿Qué otros?

VOZ 3: Los de más allá del mar. Los de las naciones prósperas.

VOZ 10: Esos también protestan, pero menos. Además, nunca están. Miran siempre en sentido contrario. Bastante tienen con preocuparse de tener llenos de comida sus frigoríficos y sus estómagos.

VOZ 1: ¿Los oís? Se encuentran ya muy cerca. ¡No tenemos escapatoria! ¿Qué hacemos?

VOZ 5: (Claudicante.) Nada. No podemos hacer nada. Solo esperar, esperar a que lleguen y confiar en que el miedo no nos delate.

VOZ 2: ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! ¡Hijo mío! ¡Ayyyyyyyyyyyyyy!

VOZ 4: Mi hermana y mis padres se encuentran al otro lado. ¿Qué habrá sido de ellos?

VOZ 6: Ya están aquí.

VOZ 9: Sí, ya llegan. Están subiendo las escaleras. ¿No los oís?

Crece en intensidad el sonido de la música de Steve Reich hasta alcanzar un punto insoportable de audición.

VOZ 1: ¡No tenemos escapatoria! ¡No tenemos escapatoria!

VOZ 4: Mi hermana y mis padres se encuentran al otro lado. ¿Qué habrá sido de ellos?

VOZ 2: ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! ¡Hijo mío! ¡Han matado a mi hijo! ¡Ayyyyyyyyyyyyyy!

Silencio total. Transcurren unos eternos segundos.

VOZ 2: ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! ¡Hijo mío! ¡Ayyyyyyyyyyyyyy!