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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital).- Granada ya está de Corpus. Y se notó desde mucho antes de que la portada del ferial se iluminara. Anoche, el recinto de Almanjáyar volvió a convertirse en el corazón festivo de la ciudad para dar la bienvenida a una de las celebraciones más esperadas del año, en una edición que quiso mirar al futuro sin renunciar a las raíces que sostienen esta fiesta desde hace generaciones.
Miles de personas se congregaron en el Real para asistir al tradicional “alumbrao”, el momento simbólico que marca el inicio oficial de la Feria del Corpus. Familias, jóvenes, peñas, caseteros y curiosos llenaron los accesos al recinto en una noche donde la expectación tenía un protagonista claro: el espectáculo inaugural de 220 drones que sustituyó parte del protagonismo habitual de la pirotecnia por una propuesta visual inédita en la historia reciente de la feria.
Antes del encendido, el escenario acogió las actuaciones del Grupo Municipal de Bailes Regionales y de la Familia Vallejo junto a Carmen de Carmen, aportando el sabor más tradicional a una ceremonia que buscó equilibrar modernidad y esencia granadina. Cuando llegó el momento esperado, los drones comenzaron a dibujar sobre el cielo hasta diecisiete figuras inspiradas en la iconografía del Corpus, creando una estampa que arrancó aplausos y teléfonos móviles alzados en cada rincón del recinto.
La apuesta tecnológica no fue casual. El Ayuntamiento había presentado el espectáculo como una alternativa más sostenible y silenciosa, pensada para reducir el impacto acústico y hacer la inauguración más accesible para familias, personas mayores y quienes son especialmente sensibles al ruido. El resultado fue un ambiente festivo pero cómodo, donde la sorpresa visual sustituyó al estruendo como gran reclamo de la noche.
Entre las autoridades asistentes destacaron la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, y el presidente de la Diputación, Francis Rodríguez, quienes habían visitado previamente el recinto ferial para supervisar los preparativos de una edición que cuenta con 80 casetas, de las cuales 62 mantienen el carácter tradicional que define históricamente al Corpus granadino. También estuvo presente la vicepresidenta segunda de la Diputación, Mónica Castillo de la Rica.
La sensación general durante toda la jornada fue la de un reencuentro colectivo. Horas antes, la periodista Mónica Martínez Leyva había inaugurado oficialmente las fiestas con un pregón cargado de recuerdos, nostalgia y defensa de la feria tradicional, reivindicando el papel de los granadinos que han construido la identidad del Corpus generación tras generación. Ese mensaje pareció prolongarse durante toda la noche en un recinto donde convivían las sevillanas, las conversaciones de caseta y las nuevas tecnologías proyectadas sobre el cielo de Granada.
Tras el encendido, la actividad continuó en la caseta institucional con actuaciones musicales y una programación diseñada conjuntamente por Ayuntamiento y Diputación, prolongando la celebración hasta bien entrada la madrugada. Porque si algo quedó claro anoche es que Granada no solo inauguró una feria. Inauguró una semana en la que la ciudad vuelve a reconocerse a sí misma entre farolillos, música, tradición y ese particular sentimiento colectivo que cada año convierte al Corpus en mucho más que una fiesta.