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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
Los colectivos convocantes dan por concluido el campamento iniciado el 3 de octubre y llaman a extender la protesta a los barrios y centros de trabajo con la vista puesta en la huelga general del 11 de noviembre.
La acampada por el derecho a la vivienda instalada en la explanada del Palacio de Congresos de Granada llega a su fin. Las organizaciones y personas que impulsaron la iniciativa han anunciado este domingo, 11 de octubre, que levantan el campamento iniciado el pasado día 3, aunque insisten en que la decisión no supone el cierre de las movilizaciones, sino el comienzo de una nueva etapa.
En un comunicado, colectivos como el Sindicato de Vivienda de Granada y CNT Granada defienden que ha llegado el momento de ampliar la organización más allá del espacio ocupado durante los últimos días. Su intención es trasladar la movilización a los barrios, los centros de trabajo y los espacios educativos, además de reforzar la coordinación entre organizaciones sindicales, colectivos de vivienda y personas que han participado en las protestas.
Los impulsores vinculan la acampada con el deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora y con las dificultades para acceder a una vivienda. En su valoración, los alquileres abusivos, la precariedad y la amenaza de desahucio forman parte de una crisis que, sostienen, requiere respuestas que vayan más allá de medidas puntuales.
El comunicado también reivindica el trabajo previo de las organizaciones de vivienda y su papel a la hora de situar la emergencia habitacional en el debate público. Los convocantes consideran que la movilización no debe quedar limitada a quienes han pasado por el campamento, sino que debe incorporar a más personas afectadas por los problemas de acceso a una vivienda y por el encarecimiento de las condiciones de vida.
La nueva etapa tendrá como referencia la huelga general por la vivienda anunciada para el próximo 11 de noviembre. Los colectivos granadinos llaman a preparar esa jornada mediante un trabajo conjunto entre sindicatos combativos, organizaciones de vivienda y otros movimientos sociales.
La propuesta pasa por ampliar la capacidad de convocatoria y mantener la presión para reclamar cambios en materia de vivienda. Los promotores apuestan por llevar el debate y la organización a más espacios cotidianos, con el objetivo de dar continuidad a las reivindicaciones una vez desmontado el campamento.
Así, el final de la acampada del Palacio de Congresos marca el cierre de una acción concreta, pero no el de la campaña por el derecho a la vivienda que sus impulsores pretenden mantener durante las próximas semanas.