
«Tres años esperando. Y ya no quieren esperar más». Con ese sentimiento llegó Homeless Cat Salobreña este fin de semana a los Jardines del Triunfo de Granada, donde participó en una movilización para reclamar a los ayuntamientos algo que consideran básico: que cumplan la Ley de Bienestar Animal y protejan, como corresponde, a las colonias felinas.
El colectivo salobreñero, dedicado a la gestión de las colonias de gatos y a la búsqueda de adopciones para estos animales, se sumó así a una protesta que califican de “sin precedentes”. Una concentración para hacer visible una realidad que, aseguran, lleva demasiado tiempo esperando una respuesta.
“Ya está bien”, fue, en esencia, el mensaje que quisieron trasladar.
Porque detrás de cada colonia hay voluntarios, tiempo, esfuerzo y recursos. Y, según denuncian, también una responsabilidad que no debería recaer exclusivamente sobre quienes colaboran de manera altruista.
Homeless Cat Salobreña recuerda que llevan tres años esperando que los ayuntamientos cumplan la ley, que destinen recursos económicos a la protección y gestión de las colonias felinas, que soliciten las subvenciones estatales disponibles y que busquen vías de financiación para afrontar esta obligación.
Los voluntarios quieren dejar claro cuál es su papel: ayudar, colaborar, proteger. No sustituir a las administraciones.
“Los voluntarios no somos trabajadores. Estamos para colaborar, no para hacerles su trabajo de gratis”, reivindican.
Y mientras esa respuesta no llega, explican, son ellos quienes continúan lidiando con los problemas del día a día: vecinos que tiran la comida de los animales, abandonos, situaciones de maltrato y una falta de protección que deja a muchos felinos expuestos.
Por eso, la movilización de Granada no la consideran un punto final, sino todo lo contrario. Es el comienzo de una reivindicación que aseguran que mantendrán hasta el final.
“No daremos ni un paso atrás hasta conseguir que todos los ayuntamientos cumplan la ley”, sentencian.
Porque las colonias felinas no pueden seguir esperando. Y quienes llevan años cuidándolas tampoco.