Motril: La presa de Béznar roza el lleno histórico y alivia al río Ízbor afluente del Guadalfeo
Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
En el corazón del Valle de Lecrín, en la provincia de Granada, la Presa de Béznar vuelve a situarse en el foco informativo tras las intensas borrascas que han atravesado el sur del territorio granadino en las últimas semanas. Las abundantes precipitaciones han permitido que el embalse alcance prácticamente su máxima capacidad de almacenamiento, en torno a los 53–56 hectómetros cúbicos, una situación poco habitual tras años marcados por la sequía.
Como consecuencia de este elevado nivel de llenado, la infraestructura se ha visto obligada a realizar desembalses controlados, liberando agua de forma regulada para garantizar la seguridad de la presa y mantener el equilibrio del sistema hidráulico. Una imagen que también se repite en su homóloga, el Embalse de Rules, situado a pocos kilómetros aguas abajo, y que forma junto a Béznar un eje estratégico en la gestión del agua del litoral granadino.
Construida sobre el cauce del Río Ízbor, afluente del Río Guadalfeo, la presa fue proyectada en la década de 1970. Las obras comenzaron oficialmente en 1977 y finalizaron en 1985, entrando en funcionamiento a mediados de los años ochenta. Se trata de una presa de bóveda de doble curvatura, con una altura aproximada de 133 metros, diseñada para soportar grandes presiones gracias a su estructura arqueada.
El embalse que genera, conocido como Embalse de Béznar, recoge las aportaciones de una cuenca de unos 352 kilómetros cuadrados. La regulación de estas aguas resulta fundamental en una provincia caracterizada por la irregularidad de las precipitaciones y por la alternancia entre largos periodos secos y episodios de lluvias torrenciales.
Desde su puesta en marcha, la infraestructura cumple varias funciones estratégicas. La principal es el abastecimiento para riego agrícola, especialmente en la Costa Tropical, donde numerosos cultivos dependen de un suministro estable. Asimismo, garantiza agua potable para distintos municipios del litoral granadino y contribuye a la producción de energía hidroeléctrica mediante la regulación del caudal aguas abajo.
Otra función esencial es el control de avenidas. En episodios como el actual, la presa permite laminar crecidas del sistema fluvial del Guadalfeo, reduciendo el riesgo de inundaciones en zonas bajas y próximas a la desembocadura. La coordinación con el embalse de Rules refuerza así la seguridad hídrica y la planificación de recursos en el conjunto de la provincia.
Más allá de su dimensión técnica, la presa de Béznar ha transformado el paisaje del Valle de Lecrín, generando un entorno lacustre que forma parte de la identidad visual y económica de la comarca. Cuatro décadas después de su inauguración, continúa siendo un elemento esencial para comprender la gestión del agua, el desarrollo agrícola y la planificación territorial en el sur de Granada.

