La Toma de Granada, cinco siglos después: tradición, memoria y controversia
Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
Granada vuelve a conmemorar el aniversario de la Toma de la ciudad por los Reyes Católicos, una efeméride que se remonta al 2 de enero de 1492 y que simboliza el final del Reino Nazarí y de la Reconquista en la Península Ibérica. La ciudad celebró así el 534º aniversario de un acontecimiento histórico que cada año suscita tanto actos solemnes como debate social en torno a su significado.
Desde primeras horas de la mañana, Granada vivió un ambiente de festivo local, con presencia institucional en el centro histórico y un amplio dispositivo de seguridad. La jornada se desarrolló marcada por la tradición y el protocolo, con la llegada de la Corporación municipal a la Plaza del Carmen, epicentro de los actos oficiales, y la participación de autoridades civiles y militares.
La celebración contó, un año más, con la presencia de unidades de La Legión, desplazadas desde Almería, que acompañaron el acto institucional con su formación, música y desfile, en una imagen ya habitual de esta conmemoración. La alcaldesa de Granada presidió el inicio del acto oficial, recibiendo a la autoridad militar y dando paso a los primeros momentos protocolarios en el Ayuntamiento, donde el Pendón Real, símbolo central de la celebración, fue preparado para su traslado.
Paralelamente, la jornada volvió a estar acompañada por la controversia social que rodea a la celebración. Colectivos ciudadanos y plataformas sociales expresaron su rechazo al carácter que consideran excluyente de la conmemoración, defendiendo una reinterpretación histórica basada en la convivencia y el diálogo entre culturas, una postura que se repite año tras año y que forma ya parte del paisaje habitual de esta fecha.
A continuación, el programa institucional prosiguió con la procesión cívica por las principales calles del centro histórico, encabezada por la Corporación municipal y escoltada por representantes militares, hasta su llegada a la Catedral de Granada.
En el interior del templo se celebró la función religiosa solemne, uno de los actos centrales de la jornada. Posteriormente, la comitiva se trasladó a la Capilla Real, donde reposan los restos de los Reyes Católicos, y donde tuvo lugar la tradicional tremolación del Pendón Real, así como una ofrenda floral ante los sepulcros, en recuerdo del acontecimiento histórico conmemorado.
Una vez concluidos los actos religiosos, las autoridades regresaron al Ayuntamiento, desde cuyo balcón se repitió la tremolación del estandarte, acompañada por los himnos oficiales y el tradicional grito ritual dirigido a la ciudad.
De forma paralela, a lo largo de la mañana se desarrollaron actos alternativos y reivindicativos en distintos puntos del centro, promovidos por colectivos sociales que defendían la resignificación de la fecha como una jornada de convivencia y memoria plural, en una celebración marcada tanto por la tradición como por el debate ciudadano.

