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• Un estudio liderado por el ICMAN-CSIC demuestra por primera vez que las grandes colonias de pingüino barbijo son una fuente natural relevante de metano
• La investigación, en la que participa la Universidad de Granada, estima que el guano de estas colonias genera unas 490.000 toneladas de metano al año
• El hallazgo identifica una fuente hasta ahora desconocida del ciclo global del metano que podría incorporarse a los futuros inventarios de emisiones naturales
Dron realizando un recuento de individuos en la pingüinera de Vapour Col, en la Antártida. / ICMAN-CSIC.
Un equipo del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), en colaboración con la Universidad de Granada, ha demostrado por primera vez que las grandes colonias antárticas de pingüino barbijo constituyen una fuente natural relevante de metano.
Este gas de efecto invernadero permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono (CO?), pero tiene una capacidad mucho mayor para atrapar calor. Por ello, identificar y cuantificar sus fuentes resulta fundamental para comprender mejor la evolución del clima.
Hasta ahora, la investigación sobre las emisiones de metano se había centrado principalmente en fuentes de origen humano, como los combustibles fósiles, la agricultura y los residuos, así como en animales domésticos, especialmente el ganado. Sin embargo, las grandes concentraciones de fauna silvestre también pueden generar emisiones debido a la acumulación y descomposición de materia orgánica.
En el caso de las aves marinas, el principal foco se encuentra en el guano, cuyos procesos de descomposición pueden generar metano. Los pingüinos, que forman algunas de las colonias de aves más numerosas y densas del planeta, no habían sido considerados hasta ahora una fuente relevante de este gas a escala global.
“El guano acumulado en estas poblaciones de aves, que llegan a reunir decenas de miles de individuos, genera focos de emisión de metano extraordinariamente intensos que hasta ahora no se habían medido ni cuantificado sobre el terreno”, explica Alejandro Román, investigador del ICMAN-CSIC y primer autor del estudio.
Unas 490.000 toneladas de metano al año
Los resultados, publicados en la revista científica Climate and Atmospheric Science, estiman que el guano generado por las colonias de pingüino barbijo de la Antártida libera alrededor de 490.000 toneladas de metano al año.
Esta cifra, hasta ahora desconocida, es comparable a la estimada para otras fuentes naturales reconocidas, como el conjunto de las zonas marinas costeras de todo el planeta.
Para obtener estos datos, el equipo realizó mediciones directas de metano en dos grandes colonias de pingüinos de la isla Decepción, en el archipiélago antártico de las Shetland del Sur. Los investigadores utilizaron analizadores de gases de alta precisión para cuantificar las emisiones directamente sobre el terreno.
El estudio se completó con el uso de drones equipados con sensores ópticos RGB y multiespectrales, que permitieron cartografiar la superficie ocupada por el guano y estimar el tamaño de las poblaciones de pingüinos.
Hasta siete millones de toneladas si se amplía el área de influencia
Los investigadores advierten de que las emisiones podrían ser considerablemente mayores cuando se tiene en cuenta no solo la superficie directamente cubierta por guano, sino todo el terreno sometido a la influencia de las colonias.
“Cuando se considera la superficie de suelo bajo la influencia directa de estas aves en el continente antártico, no solo las manchas visibles de guano, sino todo el área donde la presencia y actividad de los pingüinos puede afectar al suelo y, por tanto, contribuir a la emisión de metano, estas podrían alcanzar unos siete millones de toneladas de metano anuales”, señala Emma Huertas, investigadora principal del proyecto DICHOSO junto a Antonio Tovar.
Esta estimación sería del mismo orden de magnitud que la atribuida a escala mundial a otras fuentes relevantes de metano relacionadas con la actividad animal, como las termitas.
Una nueva pieza en el ciclo global del metano
El trabajo identifica así una fuente de metano que hasta ahora no se había incorporado de forma específica al conocimiento del ciclo global de este gas. Según los autores, estos resultados deberían tenerse en cuenta en futuros inventarios de emisiones naturales.
La investigación también plantea nuevos interrogantes sobre el efecto del cambio climático en estas emisiones. El calentamiento de la Antártida podría modificar tanto el tamaño y distribución de las poblaciones de pingüinos como la actividad de los microorganismos del suelo responsables de descomponer el guano y generar metano.
El estudio forma parte de las actividades de la Plataforma Temática Interdisciplinar del CSIC OCEANS+ y de la Conexión POLARCSIC y ha contado con el apoyo logístico de la Base Antártica Española Gabriel de Castilla y de la Unidad de Tecnología Marina del CSIC.