Miguel Martínez Mateo: «Cómo la física es una herramienta para la vida»
La física suele presentarse como una disciplina distante, envuelta en fórmulas, símbolos y problemas abstractos que parecen pertenecer más al aula que a la vida real. Sin embargo, basta observar con un poco de atención lo que ocurre a nuestro alrededor para descubrir que esa ciencia aparentemente lejana es, en realidad, la que sostiene cada uno de nuestros gestos cotidianos. Con «La física en lo cotidiano. Por qué ocurren las cosas que usamos cada día», Miguel Martínez Mateo nos invita precisamente a realizar ese cambio de mirada.
Este libro parte de una idea sencilla y, a la vez, profundamente reveladora: la física no está solo en los laboratorios ni en los libros de texto, sino en acciones tan habituales como levantarse de la cama, caminar, cocinar, encender una luz o usar un teléfono móvil. Aunque no siempre seamos conscientes de ello, detrás de cada uno de esos actos operan leyes físicas que hacen posible que el mundo funcione tal como lo hace. Comprenderlas no es un lujo reservado a especialistas, sino una forma de entender mejor la realidad en la que vivimos.
El autor se propone desmontar la creencia de que aprender física consiste únicamente en memorizar fórmulas y resolver ejercicios. Por el contrario, apuesta por una comprensión previa de los fenómenos.
Saber qué ocurre realmente y por qué ocurre. Solo después, si es necesario, llegarán los cálculos. Por esta razón, el libro prescinde deliberadamente de las matemáticas y se apoya en explicaciones claras, ejemplos cercanos y situaciones fácilmente reconocibles por cualquier lector. La física se presenta aquí como una narración inteligible del mundo, no como una barrera intelectual.
A lo largo de sus páginas se pone de manifiesto, además, que los mismos principios físicos aparecen en contextos muy distintos. Esta recurrencia ayuda a entender la física como una ciencia unitaria y coherente, y no como un conjunto de temas inconexos. El lector aprende así a observar la realidad con mayor atención, a detectar patrones y a desarrollar una mirada más crítica y reflexiva sobre lo que le rodea.
En palabras sencillas, «La física en lo cotidiano» transmite la idea de que la física no es solo una asignatura académica, sino una herramienta para mirar el mundo con curiosidad y comprensión. Entender la física en lo cercano y habitual es, en última instancia, una manera de entender mejor nuestra propia vida.
Este libro adquiere un significado aún más profundo cuando se sitúa en el conjunto de la obra de Miguel Martínez Mateo. Con «La física en lo cotidiano» y sus tres libros anteriores, el autor cierra de forma coherente un ciclo en el que la física deja de presentarse como algo extraño, abstracto o exclusivo de especialistas, para convertirse en un instrumento de comprensión de la realidad, de la educación y de la experiencia humana.
Cada una de estas cuatro obras aborda un nivel distinto de un mismo propósito. «Manual de Física» proporciona una base sólida y rigurosa para aprender física en Bachillerato y afrontar la PAU, tendiendo un puente entre el instituto y las carreras STEAM. «Elegir carrera con-ciencia» amplía esa base y muestra cómo el conocimiento físico puede orientar al alumnado en la toma de decisiones sobre su futuro académico y profesional. «Fundamentos de la Física» va más allá del aula y propone una visión profunda del universo, en la que la física permite comprender la unidad entre lo microscópico y lo cósmico. Finalmente, «La física en lo cotidiano» completa el recorrido llevando esa comprensión al terreno más cercano: la vida diaria, los objetos comunes y las acciones habituales.
En conjunto, estos libros conforman un itinerario coherente. Aprender física, utilizarla para decidir, reflexionar sobre sus fundamentos y, por último, reconocerla en lo cotidiano. El mensaje común es claro y consistente: la física no es ajena a nuestra experiencia, no es solo una asignatura ni un conjunto de fórmulas, sino una manera rigurosa y consciente de interpretar el mundo.
Por todo ello, puede decirse que este cuarto libro cierra el ciclo de forma natural, mostrando que la física está presente tanto en los exámenes como en las decisiones vitales, en la estructura del universo y en los gestos más simples del día a día. Un cierre que, lejos de poner un punto final, invita al lector a seguir observando la realidad donde la física deje de ser invisible a nuestros ojos.
