Motril.- Aguacate, pepino y olivar: Los cultivos más golpeados por el temporal
La Costa Tropical, uno de los principales motores europeos de producción de cultivos subtropicales, atraviesa momentos especialmente delicados. En plena campaña de recolección, el aguacate ha sufrido una caída masiva de frutos debido al viento. Muchos de ellos han quedado inutilizados para su venta al golpear contra el suelo o las ramas, comprometiendo de forma directa la rentabilidad de los productores en un momento clave del calendario agrícola. Aunque otros cultivos subtropicales se encuentran en reposo vegetativo y podrían beneficiarse de las lluvias a medio plazo, el impacto inmediato sobre el aguacate supone un duro golpe económico.
La situación bajo los invernaderos no es menos preocupante. La elevada humedad ambiental y la escasez de horas de sol están favoreciendo la proliferación de enfermedades fúngicas como mildiu, botritis y diferentes tipos de gangrena vegetal. El pepino es el cultivo más perjudicado: muchas explotaciones, ya debilitadas por episodios previos de granizo y bajas temperaturas, están viéndose obligadas a arrancar las plantas de forma anticipada. En amplias zonas, el pepino tipo Almería se da prácticamente por perdido.
Además, los fuertes vientos han causado daños estructurales en cubiertas y plásticos de invernaderos dedicados a tomate, pimiento y calabacín. La compleja orografía de la provincia, con taludes y zonas montañosas, ha agravado el problema: el suelo, incapaz de absorber más agua, está provocando corrimientos de tierra e inundaciones dentro de las propias explotaciones, donde el agua circula sin control.
En el interior de la provincia, el temporal también ha tenido un impacto severo en la ganadería extensiva y el olivar. El mal estado de los terrenos impide que el ganado salga a pastar, obligando a los productores a incrementar de forma notable el uso de forrajes y piensos, con el consiguiente aumento de los costes de producción. La situación es especialmente delicada en las parideras de corderos y chivos, donde la humedad está generando problemas sanitarios difíciles de tratar en las actuales condiciones.
El olivar, por su parte, tampoco ha escapado a los efectos de Leonardo. Con parte de la cosecha aún pendiente de recogida, el viento y la lluvia han provocado la caída de aceituna al suelo. Mezclada con barro y enterrada por el lodo, gran parte del fruto se pierde, lo que podría obligar a adelantar el final de la campaña varias semanas, e incluso meses, respecto a lo previsto.
Aunque todavía no es posible realizar un balance definitivo debido a la persistencia del temporal, ya se anticipan pérdidas importantes y una reducción de la oferta hortofrutícola en las próximas semanas, lo que previsiblemente tendrá repercusiones en los mercados. Mientras tanto, se continúa recopilando información sobre los daños para dimensionar el alcance real de una situación que amenaza seriamente la estabilidad del sector primario granadino.

