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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
Motril ha vivido esta tarde uno de los momentos más esperados de sus fiestas patronales con la tradicional Procesión de Alabanza de Nuestra Señora de la Cabeza Coronada, Patrona de la ciudad. La imagen ha partido del Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, enclavado en el Cerro de la Virgen, para recorrer las principales calles y plazas del centro urbano, antes de regresar nuevamente a su templo.
El cortejo ha contado con la presencia de la alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro, máxima representante institucional del municipio, y miembros de su equipo de Gobierno, así como de las primeras autoridades civiles y militares, representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las cofradías y hermandades de Semana Santa, entre otros.
A lo largo del recorrido ha quedado patente, una vez más, la profunda devoción que los motrileños profesan a su Patrona. Numerosas personas se han congregado en las calles para acompañarla y contemplarla a su paso, en un ambiente especialmente emotivo en la salida del Santuario y, horas después, en su regreso al Cerro de la Virgen, donde se vivieron algunos de los momentos de mayor intensidad y fervor.
La celebración de esta jornada tiene además un profundo significado histórico. La devoción a la Virgen de la Cabeza está documentada en Motril desde el siglo XVI, y su patronazgo sobre la ciudad quedó establecido en 1635. La tradición del 15 de agosto está estrechamente vinculada a esta historia, al coincidir la salida procesional con la festividad de la Asunción de la Virgen, convirtiéndose en el gran día de la Patrona y en el broche religioso de las fiestas motrileñas.
La imagen, una talla de más de cinco siglos de antigüedad, fue coronada canónicamente el 15 de agosto de 2000, una fecha que quedó incorporada a la historia contemporánea de la ciudad. Este año, además, se cumplen 26 años de aquella Coronación.
Así, entre tradición, historia y devoción popular, Motril ha vuelto a acompañar a su Patrona en una tarde en la que las calles del centro se han convertido en escenario de una de las manifestaciones religiosas más arraigadas y multitudinarias de la ciudad.