
El mar devolvió el pasado 9 de octubre una escena inquietante a la costa granadina. El cadáver de un hombre fue localizado frente a los acantilados de la playa del Zacatín, en Calahonda, en avanzado estado de descomposición y con una lesión en el cráneo que podría ser compatible con el impacto de un proyectil de arma de fuego. La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para esclarecer lo ocurrido y averiguar quién era el fallecido.
El cuerpo fue avistado durante la mañana de ese día, lo que movilizó a efectivos del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil hasta este tramo del litoral de la Costa Tropical. Los agentes confirmaron la presencia del cadáver y se encargaron de recuperarlo para su traslado al Instituto de Medicina Legal de Granada, donde debía practicarse la autopsia.
Fue durante el examen forense preliminar cuando se observó un orificio en el cráneo. Esta lesión ha abierto una de las principales líneas de investigación, aunque todavía no existe una conclusión definitiva sobre su origen. Las pruebas periciales deberán determinar si se trata efectivamente de una herida producida por un disparo y aportar información sobre las circunstancias de la muerte.
Mientras los investigadores tratan de reconstruir lo sucedido, permanece otra incógnita fundamental: la identidad del hombre. Por el momento, las gestiones para identificarlo continúan y los datos disponibles únicamente permiten establecer que se trata de un varón de raza blanca.
La investigación sigue abierta a la espera de los resultados de la autopsia y de las pruebas de identificación. Hasta entonces, tanto el origen de la lesión como las circunstancias que llevaron al hombre hasta las inmediaciones de los acantilados del Zacatín continúan sin esclarecerse.