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El Hospital Santa Ana de Motril, dependiente del Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, ofrece una atención integral y especializada a los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular durante su ingreso hospitalario y tras el alta médica. Un comité integrado por profesionales de distintas categorías aborda cada caso de forma individual, reduciendo los periodos de evaluación del tratamiento, los días de hospitalización y el riesgo de reingreso por causas derivadas del ictus.
El protocolo de actuación ante un caso de ictus, implantado en el hospital motrileño desde 2023, favorece notablemente la recuperación funcional del paciente, mejora su calidad de vida y acompaña tanto a los pacientes como a sus familiares durante todo el proceso. “Desde el ingreso, realizamos una valoración global del estado clínico, funcional y social del paciente, lo que nos permite iniciar un abordaje rehabilitador temprano y adaptado a sus necesidades”, ha explicado el doctor José Ramón Vizán, médico internista y coordinador del Programa Andaluz del Ictus en el Hospital de Motril.
El Hospital Santa Ana de Motril atiende cada año a alrededor de 180 pacientes de ictus. Gracias a este equipo especializado, cada caso es evaluado en un plazo inferior a 48 horas. El Comité de Ictus está integrado por profesionales de Medicina Interna, Medicina Física y Rehabilitación, Enfermería, Trabajo Social, Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Logopedia. Esta composición permite un abordaje conjunto y multidisciplinar de los pacientes ingresados por esta dolencia para mejorar la precisión del tratamiento y del proceso de recuperación. Además, el personal sanitario del centro dispone de formación específica sobre aspectos clave del manejo del ictus, como el cribado de disfagia, la movilización precoz y los cuidados posturales.
En sus reuniones semanales, los miembros que componen el Comité de Ictus prestan especial atención a la detección y tratamiento de complicaciones especialmente frecuentes en estos casos como disfagias, neumonías por aspiración y cuadros severos de deshidratación o desnutrición, realizando un cribado sistemático y una valoración logopédica especializada. También se abordan de forma precoz alteraciones cognitivas, trastornos de la comunicación, y posibles dificultades para realizar actividades cotidianas mediante programas de rehabilitación coordinados por terapeutas ocupacionales y logopedas.
Participación activa de la familia
La labor del Comité de Ictus es clave durante la hospitalización del paciente y también tras recibir el alta médica. Los profesionales sanitarios planifican, junto con el paciente y su entorno familiar, la mejor opción de continuidad rehabilitadora, tanto hospitalaria como domiciliaria, garantizando una transición segura y sin demoras. Promover la participación activa de la familia en el proceso de recuperación “con determinación, cercanía y empatía garantiza, al mismo tiempo, una atención asistencial más humana y de calidad”, señalan desde el Comité.
En este sentido, cabe destacar la elaboración y edición de una guía sobre ictus para pacientes, familiares y cuidadores que resuelve de manera gráfica, sencilla y resumida las preguntas más frecuentes: qué es un ictus, cuáles son sus consecuencias, detalles del periodo de hospitalización, control de factores de riesgo, prevención de recaída y consejos para el día a día sobre alimentación, hidratación o movilización, entre otros asuntos.
El ictus se sitúa entre las primeras causas de muerte y de discapacidad en la edad adulta: cada minuto cuenta. El diagnóstico temprano y el tratamiento precoz pueden marcar la diferencia. Coincidiendo con el Día Mundial del Ictus, que se conmemora cada 29 de octubre, el Hospital Santa Ana de Motril insiste en la importancia de identificar sus síntomas de forma inmediata y de llamar al 061 ante cualquier sospecha. Pérdida brusca de fuerza en cara, brazo o pierna y dificultad repentina para hablar o entender son algunas de las señales de alerta ante una alteración de la circulación cerebral. Asimismo, se incide en la necesidad de adoptar hábitos de vida saludables para intentar evitarlo, apostando por la dieta mediterránea, el ejercicio físico regular y el descanso adecuado.