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Motril: Joaquín Bustos abrió con un pregón brillante y profundamente emotivo la Semana Santa motrileña 2026

Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)

Motril Digital.- El Teatro Calderón de Motril acogió la celebración del Pregón Oficial de la Semana Santa de 2026, en su cuadragésima tercera edición, en un acto que reunió a lo más representativo del ámbito cofrade, institucional y eclesial de la ciudad.

La ceremonia contó con la presencia de la alcaldesa de Motril, así como de una amplia representación de las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa motrileña. Asistió igualmente la Agrupación de Hermandades y Cofradías, entidad que las aglutina, encabezada por su presidente, junto a autoridades eclesiásticas y otros representantes institucionales que quisieron respaldar con su presencia uno de los hitos más significativos del calendario cofrade local.

El pregón fue pronunciado por  Joaquín Bustos Gutiérrez, conocido cofrade y costalero, cuya intervención destacó por su profundidad espiritual y su marcado carácter testimonial. En un discurso de notable intensidad, el pregonero trazó un recorrido por las vivencias, símbolos y emociones que conforman la identidad de la Semana Santa de Motril, subrayando el papel de la fe como eje vertebrador de una tradición que trasciende lo meramente cultural para adentrarse en lo esencialmente religioso.

Bustos Gutiérrez fue presentado por Ángel Castilla Mancebo, contraguía del paso del Gran Poder de Motril, quien puso en valor la trayectoria cofrade y el compromiso personal del pregonero, resaltando su vinculación activa y constante con la vida de las hermandades.

El acto se completó con un concierto de marchas procesionales a cargo de la Asociación Musical de Pitres, cuyas interpretaciones aportaron el marco sonoro solemne y emotivo que acompaña habitualmente a las estaciones de penitencia y que contribuyó a reforzar el clima de recogimiento vivido en el teatro.

Con esta celebración, Motril dio inicio oficial al tiempo de preparación hacia su Semana Santa, en un ambiente de solemnidad y participación que volvió a evidenciar la arraigada tradición cofrade de la ciudad y su firme dimensión religiosa.