
1 / 62
Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
Motril volvió a vivir este domingo una jornada de fe y tradición con la procesión de Nuestra Señora de las Angustias, titular de la Real y Muy Antigua Hermandad que lleva su nombre. La salida procesional, celebrada volvió a situar a la barriada de Las Angustias en el centro de la vida religiosa motrileña, en una cita que cada año reúne a los devotos en torno a su Virgen.
La procesión partió de la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, situada al norte del casco urbano y vinculada históricamente a la devoción popular de este sector de la ciudad. Desde el templo, la Sagrada Imagen inició un recorrido por distintas calles del barrio, entre ellas Virgen del Pilar, Alejandro Farnesio, Santa Lucía y Alférez Reinoso, para continuar por Olmo, Madreselva, Cyca y María Antonia Fernández la Caramba, entre otras vías, antes de regresar a su ermita.
La salida procesional constituyó el acto central de unas jornadas que comenzaron con la solemne novena, celebrada del 2 al 10 de octubre, y que incluyeron también una ofrenda de luz y una ofrenda solidaria de alimentos y flores. Un programa que combina los cultos religiosos con la participación vecinal y que contribuye a mantener viva una tradición profundamente ligada a la identidad del barrio.
La iconografía de Nuestra Señora de las Angustias evoca el dolor de María ante la muerte de su hijo, una representación de la Pasión que constituye el centro de esta advocación mariana. En Motril, esta devoción ha perdurado a través de generaciones, convirtiéndose en un referente religioso y sentimental para quienes encuentran en la Virgen una figura de amparo y esperanza.
La procesión vuelve así a poner de manifiesto la importancia de las tradiciones populares en la vida de los barrios motrileños. Más allá de su dimensión religiosa, la celebración representa un vínculo entre generaciones y una forma de preservar la memoria colectiva de una comunidad que mantiene su mirada puesta en la Virgen cada mes de octubre.
Con el regreso de la Imagen a su ermita, concluye una nueva jornada de devoción en Las Angustias, donde Nuestra Señora continúa siendo uno de los símbolos más reconocibles de la identidad del barrio y una referencia fundamental en la vida de su hermandad y sus vecinos.