
No hizo falta demasiado para establecer las reglas de la noche. Nada más arrancar la velada, el público se sumergió en un refugio de calma, nostalgia y pura emoción desnuda. Su directo se sintió como un secreto compartido, un reencuentro con lo verdaderamente importante donde la cantautora canaria demostró por qué es una de las voces más honestas y conmovedoras del panorama actual. Lo consiguió desplegando su aclamada identidad musical ante un auditorio sumergido en un absoluto respeto.
Lejos del exceso de estridencias y efectismos, la propuesta de Valeria Castro destacó por su delicada artesanía visual y sonora. El escenario se vistió con una iluminación tenue, en tonos cálidos y ocres, que envolvía a la banda como si los asistentes estuviesen presenciando un ensayo privado en el patio de una casa isleña.
En ese ambiente de cercanía, los arreglos cobraron una dimensión sobrecogedora. Arropada por la complicidad de su formación, con Paula Vegas al piano, María de La Flor al violín, Borja Barrueta a la percusión, Lucas Piedra al bajo y Joaquín Sánchez a los instrumentos de viento, la magnética voz de la cantante encontró el colchón perfecto para mostrarse firme y vulnerable. Sin dejar cabos sueltos, el viaje emocional de la noche estuvo guiado por un repertorio que es pura artesanía sentimental. La artista desgranó sus temas con la cadencia de un diálogo sincero que iba ganando confianza a cada minuto.
El concierto rompió el hielo con la sutileza de La soledad y Tiene que ser más fácil, dos declaraciones de intenciones que silenciaron de golpe el murmullo de la sala. Esa atmósfera casi mística se mantuvo con composiciones como Honestamente y Parecido a quererte, envueltas en la elegancia de los coros, los matices de viento y el particular sonido del pandero cuadrado de Peñaparda. El punto de inflexión más íntimo, y uno de los más especiales de la noche, llegó cuando la canaria se colgó su guitarra y desnudó el tema insignia que da título a su álbum, El cuerpo después de todo.
Ya en solitario sobre las tablas, los instantes más sobrecogedores llegaron al abrigo de temas como Devota o la ovacionada Guerrera, nacida en honor a su abuela materna y dedicada especialmente esta noche a Mari Carmen, la anciana madrileña cuyo reciente e intempestivo desahucio ha encogido el corazón del país entero.
El recorrido no olvidó las canciones que cimentaron su trayectoria: Abril y mayo, Poquito o Cuídate resonaron con la fuerza de los clásicos, como si llevaran toda una vida grabados en el alma de los asistentes.
Tras encauzar la recta final hacia el dinamismo de La corriente, el broche de oro llegó con Sobra decirte, el tema romántico que clausura el álbum. Fue entonces cuando Valeria decidió romper las distancias y bajar a cantar rodeada por el público, regalando un instante de pura complicidad que, con la ilusión y la ingenuidad de quien casi se sobrecoge por el afecto, iluminó de sonrisas la sala.
El clímax de la velada llegó directo al pecho con los bises. Al regresar al escenario para entonar las primeras notas del manifiesto personal que supone Dentro, los ánimos del recinto se encogieron en un puño. Poco después, la mítica La raíz terminó de encandilar al público granadino, que se unió a una sola voz para rendir tributo a la memoria y a la tierra.
Se marchó poniendo patas arriba al auditorio a ritmo de cumbia con Sentimentalmente, empujando al público a abandonar las butacas para despedir a la artista entre aplausos y baile.
Valeria Castro dejó en el ambiente del Palacio de Congresos la sensación de haber presenciado un directo que sana cicatrices a fuerza de autenticidad, todo bajo el cobijo de un ciclo que demostró, una vez más, estar a la altura de las grandes citas culturales.
1001 Músicas – CaixaBank continúa su programación en octubre
El ciclo 1001 Músicas – CaixaBank está organizado por Proexa y cuenta con CaixaBank como partner estratégico, con el patrocinio de Sabor Granada (Diputación de Granada), Ayuntamiento de Granada y Granada 2031, FCC, Alsa, Emasagra, Emucesa, doctortrece, Cervezas Alhambra, Royal Bliss, Hyundai y Ticketmaster, y con la participación de CREA SGR.
La agenda musical de septiembre continuará este sábado 26 con Víctor Manuel en el Palacio de Congresos, donde presentará Solo a solas conmigo. Octubre dará después paso a Teenage Fanclub, el día 6 en Teatro CajaGranada; María José Llergo, el 9 en el Palacio de Congresos; y Loquillo, el 17 en el Palacio de Deportes.
Venta de entradas
Toda la información sobre la programación completa del ciclo, horarios y entradas se puede consultar en www.1001musicas.es.