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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
La primera Gala del Certamen Internacional de Literatura Humorística «La Flor del Cactus» convirtió anoche el Auditorio Villa de Salobreña en un punto de encuentro para la literatura, el humor y las artes escénicas, en una cita que nació con la vocación de consolidarse como un nuevo referente cultural dentro del proyecto municipal Salobreña Educa.
Impulsado por las áreas de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Salobreña junto a la revista El Batracio Amarillo, el certamen echó a andar por todo lo alto tras reunir cerca de 1.500 relatos llegados de distintos países, especialmente del ámbito hispanohablante. Una participación que confirmó el interés despertado por una propuesta singular, centrada en el humor inteligente, la ironía y la mirada crítica, cuyos mejores textos han quedado recopilados en una publicación que vio la luz con motivo de esta primera edición.
La gala estuvo presentada por el periodista de Telemotril Alberto Feixas, que imprimió al acto un ritmo ágil y desenfadado, enlazando con naturalidad cada uno de los momentos de una noche en la que las risas fueron tan protagonistas como la literatura.
En el apartado institucional asistieron la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Salobreña, Maricarmen Callejón, la concejala de Cultura, Maribel Ruiz, así como representantes de distintas corporaciones municipales de la Costa Tropical, de la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical y de la Autoridad Portuaria de Motril, que respaldaron con su presencia una iniciativa destinada a reforzar el papel de Salobreña como municipio comprometido con la creación literaria y la cultura.
Uno de los momentos más esperados de la velada llegó con la entrega del premio del I Certamen Internacional de Literatura Humorística «La Flor del Cactus», que recayó en el escritor murciano José Antonio Enrique Jiménez por su obra «Poniendo en hora el Siglo de Oro», un relato que conquistó al jurado por su ingenio, calidad literaria y originalidad.
La ceremonia estuvo acompañada por un variado programa artístico. El ilusionista LuisManuel abrió la noche con un espectáculo de magia que sorprendió al público con juegos imposibles y una puesta en escena participativa. Después llegó el turno del humor de proximidad con Peter Comey y Pepillo Molina, cuyos monólogos arrancaron continuas carcajadas entre los asistentes gracias a un repertorio cargado de ironía y situaciones cotidianas.
El broche lo puso, ya a nivel de calle, fuera de auditorio, el grupo GinTonic, con una propuesta de flamenco fusión, invitando al público a despedir la velada con un ambiente festivo.
Durante el transcurso de la gala, la organización quiso dedicar un apartado especial al agradecimiento de las entidades y empresas que han hecho posible el nacimiento de este proyecto cultural. Desde el escenario se reconoció la colaboración de Fundación Caja Rural Granada, Autoridad Portuaria de Motril, Grupo La Caña, ALSA, Camping Don Cactus, Cámara de Comercio de Motril, Restaurante El Peñón, Restaurante La Bahía, Asesoría Cáceres, Rótulos Peña, Hostal Tropical y Secretos de Granada, cuyo respaldo ha resultado fundamental para poner en marcha una iniciativa que aspira a consolidarse como una referencia nacional e internacional de la literatura humorística.
Tras la entrega de premios y las actuaciones, los asistentes compartieron un ágape acompañado de refrescos y cerveza, con y sin alcohol, además de un photocall conmemorativo que sirvió para inmortalizar una noche que dejó excelentes sensaciones.
Con esta primera edición, «La Flor del Cactus» dio un paso firme para convertirse en una cita estable dentro del calendario cultural de Salobreña. El certamen tomó el relevo de las Jornadas Cervantinas impulsadas el pasado año y reforzó la apuesta del municipio por una programación que une literatura, participación ciudadana y promoción turística a través de la cultura. La elevada participación internacional, la calidad de las obras presentadas y la excelente respuesta del público dejaron la sensación de que «La Flor del Cactus» ha echado raíces y ha llegado para quedarse como uno de los grandes acontecimientos culturales del verano en la Costa Tropical.