
El secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica Escanes, denuncia que los precios en origen están muy por debajo de los costes de producción y que el cierre del mercado por parte de algunas entamadoras, debido al incremento de la producción, que se estima en un 15 o 20%, agrava la situación de los olivareros de aceituna de mesa en el Poniente granadino.
La aceituna de mesa no sale rentable para miles de olivareros granadinos. UPA Granada alerta de que las ofertas de compra de hojiblanca se sitúan en torno a los 0,40 euros por kilo, frente al euro que se pagaba en la campaña anterior, mientras los costes de producción rondan los 0,70-0,75 euros. A la caída de los precios se suma ahora un problema aún más grave: la falta de compradores para determinadas partidas, que amenaza con dejar aceituna en el árbol porque su recolección no compensa económicamente, así como el incremento productivo, que se estima entre un 15 y un 20%.
El secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica Escanes, advierte que la situación está generando una enorme incertidumbre entre los agricultores de las comarcas de Loja, Alhama y la Vega, especialmente entre quienes destinan parte de su producción de hojiblanca al verdeo. Esta variedad, predominante en el Poniente granadino, presenta un menor rendimiento graso que otras variedades destinadas a almazara, por lo que muchos productores buscan en la aceituna de mesa una alternativa para mejorar los ingresos de sus explotaciones. “Estamos ante una situación insostenible. No se puede pedir al agricultor que recoja la aceituna, asuma los costes de mano de obra, gasóleo e insumos y después tenga que vender por debajo de lo que le cuesta producir. A 40 céntimos el kilo, las cuentas no salen”, afirma Nicolás Chica.
El secretario general de UPA Granada subraya que el problema ya no se limita a recibir precios ruinosos. Según la información que nos trasladan los agricultores, algunas entamadoras han comunicado que el mercado está cerrado temporalmente y que no admitirán más aceituna hasta nuevo aviso. La saturación de las bodegas y una demanda insuficiente para absorber toda la oferta están dificultando la comercialización en plena campaña. “Lo más preocupante es que hay agricultores que ni siquiera saben si van a poder vender su aceituna. Si no hay quien la compre y el calibre no alcanza las condiciones exigidas para el aderezo, muchos se verán obligados a dejar parte de la cosecha en el árbol. Eso significa perder el trabajo de todo un año y asumir los gastos sin obtener una remuneración”, señala Nicolás Chica Escanes.
UPA Granada sitúa esta crisis en un contexto de aumento de la producción potencial de aceituna de mesa, que en Granada se estima entre un 15% y un 20% y de dificultades comerciales. El secretario general de UPA Granada apunta, además, al aumento de las importaciones de países terceros, entre ellos Marruecos y Túnez, así como a la competencia de otros orígenes europeos, como Grecia. A ello se añade la pérdida de competitividad en Estados Unidos, principal destino exterior de la aceituna de mesa española, por el impacto de los aranceles. Para Nicolás Chica Escanes, “no podemos permitir que el aumento de la oferta se convierta en una excusa para hundir los precios que reciben los agricultores. La industria y la distribución tienen que garantizar unas condiciones de compra que permitan cubrir los costes de producción. De lo contrario, estamos poniendo en riesgo la continuidad de miles de explotaciones familiares”.
Ante esta situación, UPA Granada reclama un mayor control de las operaciones comerciales para evitar compras por debajo de los costes efectivos de producción y garantizar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria. La organización vigilará los contratos y las condiciones de compra y trasladará a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) las posibles irregularidades que detecte. Asimismo, exige reforzar los controles sobre la aceituna importada de terceros países para comprobar que cumple los requisitos sanitarios, de calidad y de trazabilidad exigidos a los productores españoles. UPA Granada considera que la competencia debe desarrollarse en condiciones justas, sin que los agricultores nacionales soporten exigencias que no se apliquen con las mismas garantías a los productos que entran en el mercado comunitario.
“Defendemos una competencia leal, pero para eso hacen falta controles eficaces en frontera y en el mercado. No es razonable exigir al agricultor español cada vez más requisitos y permitir que compita con productos que no ofrecen las mismas garantías”, sostiene Nicolás Chica Escanes. UPA Granada insiste en que la aceituna de mesa es una actividad fundamental para el empleo y la economía rural de numerosas comarcas. Por ello, reclama medidas que permitan recuperar precios justos, mejorar la comercialización y evitar que el coste de los desequilibrios del mercado recaiga exclusivamente sobre quienes producen la aceituna. “Detrás de cada kilo hay una explotación, una familia y muchos jornales. Si el agricultor no cubre sus costes y, además, no encuentra comprador, el problema no es solo de esta campaña: es una amenaza para el futuro de nuestro campo”, concluye el secretario general de UPA Granada.