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El CF Motril deja escapar el ascenso directo tras fallar dos penaltis ante la UD Melilla

Hay partidos que no se explican tanto por el marcador como por la sensación que dejan en el aire. En la Espiguera, el fútbol decidió no inclinarse hacia ningún lado y firmó un 0-0 que sabe a final sin premio para el CF Motril, que se marchó con la mochila cargada de oportunidades perdidas… y dos penaltis que pesarán más que cualquier estadística.

El duelo ante la UD Melilla B, correspondiente a la jornada 33 de Tercera Federación, se convirtió en una especie de examen de resistencia mental. El Motril llegaba con urgencias clasificatorias, consciente de que el ascenso directo ya tenía dueño —el Mijas Las Lagunas— y de que solo un milagro sostenido le mantenía con vida en esa pelea. Pero el fútbol, que a veces premia la insistencia, esta vez se quedó en silencio.

La primera parte transitó sin estridencias, con el conjunto motrileño llevando la iniciativa y el peso del partido, pero chocando una y otra vez contra un bloque melillense ordenado, firme y sin fisuras. Los intentos visitantes nacían lejos del área, como disparos que más que amenazar, advertían.

El guion se agitó tras el descanso. Apenas reanudado el juego, una acción en el área acabó en penalti a favor del Motril. Era la puerta abierta que tanto había buscado. Pero el destino, o más concretamente el guante de Jamal, decidió cerrarla de golpe. El portero local detuvo el lanzamiento y cambió el pulso del encuentro en una sola estirada.

A partir de ahí, el partido se tensó como un cable a punto de romperse. El Motril empujó, insistió, acumuló metros y centros, pero la defensa melillense resistía como si cada balón fuera el último. El tiempo empezó a jugar en contra de los visitantes, que veían cómo el ascenso directo se desdibujaba con cada minuto.

El tramo final dejó escenas de máxima tensión. Una acción sobre Chegu, con sangre incluida, encendió el partido en el 93’, aunque el árbitro decidió no mostrar la roja en una jugada que dejó a más de uno incrédulo. Y cuando el choque parecía ya cerrado, el guion volvió a repetirse: otro penalti en la última acción del encuentro. Otra vez Jamal. Otra vez el mismo desenlace.

Dos penaltis, dos paradas, y una sensación de muro infranqueable que selló el 0-0 definitivo.

El CF Motril se despide así de la opción del ascenso directo, con la clasificación ya encarrilada hacia el Mijas Las Lagunas, y deberá ahora reenfocar su camino hacia el playoff. En cambio, la UD Melilla B cierra su temporada como local con un empate que sabe a resistencia, a orgullo y a portería blindada.

En la Espiguera no ganó nadie. Pero tampoco perdió todo el mundo de la misma manera.