Foto: Asvogra Proteccion Civil
El incendio que comenzó el domingo en una nave textil del polígono Juncaril, en Peligros, ya ha sido completamente extinguido, pero ha dejado tras de sí cuatro días de trabajo continuo y un escenario especialmente complicado para los bomberos de Granada.
Dentro de la nave, toneladas de ropa acumulada sin orden alimentaron un fuego persistente y difícil de controlar. No era solo cuestión de apagar llamas: el material, muy combustible y compactado, hacía que el agua con espuma perdiera eficacia, obligando a los equipos a insistir una y otra vez en las mismas zonas sin garantizar una extinción rápida.
La situación se complicó aún más cuando parte de una de las fachadas colapsó y cayó hacia las vías del tren, lo que obligó a interrumpir temporalmente la circulación ferroviaria entre Albolote y Granada. A eso se sumó el riesgo constante para las naves colindantes, cuyos cerramientos sufrieron el impacto del calor extremo.
El jefe de bomberos de Granada, Gustavo Molino, ha explicado que este tipo de incendios industriales ya requieren de por sí un despliegue importante, pero en este caso la magnitud del material almacenado y su disposición desordenada multiplicaron la dificultad y la duración del operativo. Incluso la retirada del textil calcinado obligó a la colaboración del Ayuntamiento de Peligros, que activó su plan de emergencias.
Durante las jornadas de extinción, el suministro de agua fue constante, con camiones descargando miles de litros cada pocos minutos para intentar enfriar una estructura que seguía reaccionando al calor acumulado.
Ahora, con el fuego ya apagado, queda la imagen de una intervención larga y compleja, marcada más por la resistencia del material que por las llamas visibles, y por la necesidad de sostener durante días una lucha casi ininterrumpida contra un incendio especialmente tenaz.