
El antiguo cuartel de la Guardia Civil de Cacín ha llegado al final de su vida útil. El edificio, marcado por décadas de deterioro y sin posibilidades reales de rehabilitación, ha sido declarado inhabitable y ha quedado oficialmente fuera de servicio, cerrando así una etapa que se remonta a su abandono operativo hace más de veinte años.
La decisión forma parte de una reorganización interna de los recursos de la Guardia Civil en la Compañía de Loja, que absorbió en su día las funciones del puesto auxiliar del municipio. Desde el Gobierno se insiste en que este movimiento administrativo no altera la presencia ni la capacidad de respuesta del cuerpo en la zona, subrayando que la seguridad de los vecinos de Cacín “está plenamente garantizada”.
El inmueble, propiedad del Estado, ha sido incluido en un proceso de enajenación pública publicado en el Boletín Oficial del Estado el 23 de marzo de 2026. Sale a subasta por un importe de 96.095 euros, una cifra que responde a su antigüedad, a su estado de conservación y a la ausencia de proyectos de recuperación viables a corto plazo.
El Ayuntamiento de Cacín ha avalado la situación tras los informes técnicos de Urbanismo, que confirman el avanzado deterioro estructural del edificio y limitan las alternativas a su venta. También la Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento de la Seguridad del Estado intervino previamente en la tasación, solicitando la documentación urbanística necesaria para ajustar el valor del bien antes de su salida al mercado.
La operación se enmarca en una estrategia estatal de optimización de recursos, en la que los ingresos obtenidos por la venta de inmuebles en desuso se reinvierten en la modernización de medios e infraestructuras de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. El objetivo, según el Ejecutivo, es reforzar la eficacia del sistema de seguridad pública mediante instalaciones más actualizadas y mejor equipadas.
Así, lo que un día fue un punto operativo de la Guardia Civil en Cacín queda ahora reducido a patrimonio en subasta, símbolo de una estructura que se reconfigura mientras la seguridad se mantiene bajo un modelo ya centralizado en la comarca.