Granada reduce el paro en 10.700 personas y baja su tasa al 15,05% con 377.500 ocupados, la cifra más alta desde que hay registros
Foto Ramón Martín (Motril Digital)
La Encuesta de Población Activa (EPA) publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística trae buenas noticias para Granada: en el primer trimestre del año ha bajado el paro y ha subido la ocupación, reduciendo la tasa de desempleo hasta el 15,05%.
El paro ha experimentado un descenso del 13,8%, que se traduce en 10.700 desempleados menos en los últimos tres meses, pasando de los 77.600 del cuarto trimestre de 2025 a los 66.900 que se han registrado en este inicio del año. Según la serie estadística del INE, se trata de la menor cifra de parados desde el primer trimestre de 2008.
En esta ocasión, el descenso del paro ha venido acompañado de un notable aumento de la ocupación. El número de trabajadores en activo en la provincia alcanza los 377.500 ocupados, 6.400 más que en el último trimestre de año (+1,72%). Se trata de la cifra de ocupación más alta de toda la serie estadística publicada por el INE.
-Las malas noticias llegan con los datos de población activa, que cae por segundo trimestre consecutivo. En la actualidad, Granada registra 444.400 personas en edad y disposición de trabajar, 4.300 menos que el trimestre anterior (-0,96%).
Como consecuencia del aumento de la ocupación y las caídas del paro y de la población activa, Granada ha conseguido reducir su tasa de paro hasta el nivel más bajo desde 2008, con un 15,05%.
Sin embargo, la provincia sigue ocupando un lugar destacado en el ranking de las provincias con mayor tasa de paro. Dejando a un lado las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, Granada es la cuarta provincia con mayor porcentaje de población en situación de desempleo, solo por detrás de Cádiz (21%), Córdoba (16,69%) y Almería (16,55%).
Valoración
La secretaria general de la Confederación Granadina de Empresarios (CGE), María Vera, ha valorado de forma positiva la evolución del mercado de trabajo granadino, que ha experimentado “el mejor arranque laboral de un año desde 2008”. “El adelanto de las contrataciones de Semana Santa, que comenzó en marzo, y la buena marcha de sectores como los servicios y la construcción han permitido a Granada reducir el paro y elevar el número de ocupados a niveles inéditos”, ha explicado Vera.
Sin embargo, la secretaria general de la CGE ha recordado que la notable caída del desempleo tiene una cara oculta. “No se trata solo de que haya subido la ocupación, sino que también se debe a que cada vez tenemos menos población activa en la provincia”, ha indicado. Un 40,2% de la caída de 10.700 parados que ha registrado Granada en el primer trimestre se debe al descenso continuado del número de personas en edad y disposición de trabajar. “Esto nos preocupa. No se trata de un dato aislado: desde el año 2023 estamos experimentando una tendencia a la baja en la población activa, que nos ha llevado a perder en algo menos de tres años casi 28.100 activos. Tener cada vez menos gente dispuesta y en condiciones para trabajar es un mal síntoma para nuestro mercado laboral”.
Además, María Vera ha mostrado su preocupación por el hecho de que los datos positivos de paro y ocupación, que van a contracorriente de los que se han registrado a nivel nacional, no logren que Granada salga de los rankings de las provincias con peores resultados laborales. “A pesar de que hemos registrado la menor tasa de paro desde 2008, seguimos siendo la cuarta provincia española con mayor porcentaje de población en situación de desempleo”, ha señalado. Además, Granada también figura en el listado de las diez provincias con menor tasa de empleo, por detrás de Cádiz, Ourense, León, Ávila, Cáceres, Jaén y Zamora.
Ante las debilidades persistentes que muestra el mercado de trabajo granadino y el impacto que ya está teniendo en las empresas la guerra de Irán, la secretaria general de la CGE ha pedido a las administraciones que articulen medidas que permitan a las empresas mantener la actividad y el empleo. “Nuestras empresas nos trasladan que ya están sufriendo las consecuencias de la guerra, que ha provocado nuevos incrementos de los costes de la energía, las materias primas y la financiación. De momento, esta situación no se ha trasladado al mercado de trabajo, pero si queremos que siga siendo así es necesario evitar más subidas de las cargas empresariales, que llevan seis años, desde la pandemia, limitando las posibilidades de crecimiento de nuestro tejido productivo”.

