
Granada vuelve a convertirse en escenario de su propia historia. Sus calles, plazas y rincones más emblemáticos han comenzado a transformarse en el verano de 1936 para acoger el rodaje de Lorca, la nueva película del director Fernando Franco, un proyecto que reconstruye las últimas semanas de vida del poeta granadino desde su salida de Madrid tras el estallido de la Guerra Civil hasta su detención y posterior fusilamiento en las inmediaciones de Granada.
La producción, que permanecerá durante seis semanas entre Granada, Madrid y Soria, sitúa a la ciudad como principal escenario de una historia profundamente ligada a su memoria. El Albaicín, la Huerta de San Vicente —la residencia de verano de la familia García Lorca— y distintos espacios del centro histórico y del entorno de la capital servirán para recrear los últimos días del autor de Romancero gitano y La casa de Bernarda Alba.
Tras la cámara se encuentra Fernando Franco, ganador del Goya a la Mejor Dirección Novel por La herida y responsable de películas como La consagración de la primavera, Subsuelo o La luz. El guion lleva la firma de Fernando Navarro, uno de los nombres más reconocidos del cine español reciente y doble candidato al Goya por Verónica y Orígenes secretos.
El actor Nacho Sánchez será el encargado de dar vida a Federico García Lorca en una película que evita el formato de biografía convencional para concentrarse en uno de los episodios más determinantes de la historia contemporánea española. Junto a él participan Francesco Carril, Stéphanie Magnin, Puchi Lagarde y Pepo Oliva, entre otros intérpretes.
Más que un recorrido por la trayectoria del escritor, Lorca se adentra en el clima de incertidumbre y violencia que marcó los primeros compases de la Guerra Civil. El filme sigue el camino del poeta desde su huida de Madrid hasta su regreso a Granada, donde fue detenido pocas semanas después y ejecutado en agosto de 1936, un crimen que, noventa años después, continúa siendo uno de los símbolos de la represión franquista y una de las heridas abiertas de la memoria histórica española.
La elección de Granada como principal escenario aporta una dimensión especial a la producción. La Huerta de San Vicente, convertida hoy en museo, fue el último hogar de Lorca antes de su detención, mientras que el Albaicín y otros espacios de la ciudad conservan todavía la atmósfera de la Granada que conoció el poeta.
Con este proyecto, el cine vuelve a poner el foco sobre una de las figuras universales de la literatura española. Lejos de ofrecer una biografía al uso, la película pretende acercarse al lado más humano de Federico García Lorca en sus últimos días, combinando el rigor histórico con una mirada íntima sobre un personaje cuya obra y legado siguen siendo una referencia imprescindible de la cultura española.