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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
La expedición de Guardias Civiles Solidarios ha iniciado en la capital peruana la distribución de la ayuda humanitaria llegada desde España. Tras una primera jornada dedicada a la descarga de dos contenedores en la Asociación de las Bienaventuranzas, este sábado se ha realizado la primera entrega en el centro de menores con discapacidad Kuyayki Diospa Churin, en Villa María del Triunfo.
La Operación Juanvi ha comenzado y ! a a cumplir uno de los objetivos que había marcado desde su salida de España: hacer llegar sobre el terreno la ayuda h nn nh umanitaria reunida durante meses gracias al trabajo de Guardias Civiles Solidarios, voluntarios y personas que han colaborado con la iniciativa.
La expedición llegó a Lima el viernes 18 de septiembre después de unas doce horas de vuelo. La primera jornada estuvo dedicada a instalarse, conocer el lugar de acogida y, casi sin tiempo para el descanso, comenzar a organizar toda la logística necesaria para poner en marcha la distribución.
El grupo se aloja en un complejo de la Asociación de las Bienaventuranzas, donde el padre Omar ha facilitado la estancia de los voluntarios. Allí pudieron conocer parte del trabajo cotidiano que desarrolla la entidad con personas con discapacidad física e intelectual y con diferentes necesidades de apoyo.
Fue también el primer contacto directo con una realidad que va a acompañar buena parte de esta misión. Antes incluso de comenzar el reparto, la expedición pudo comprobar que la ayuda llegada desde España pasa a integrarse en una estructura que funciona durante todo el año y que cuenta con profesionales, responsables y voluntarios que conocen las necesidades de las personas a las que atienden.
La actividad comenzó a intensificarse a partir de la tarde con la llegada del primero de los contenedores. Integrantes de la expedición, voluntarios y miembros de la asociación participaron en la descarga y en la organización del material dentro de las instalaciones.
El segundo contenedor tardó bastante más en alcanzar el complejo. El intenso tráfico de Lima y los continuos atascos retrasaron su llegada hasta prácticamente la noche. La descarga continuó ya con poca luz hasta que todo el material quedó en el interior de las instalaciones.
Fue una primera jornada marcada sobre todo por el trabajo físico y la organización: descargar, trasladar, ordenar y preparar lo que debía comenzar a salir apenas unas horas después. Es una parte poco visible de cualquier operación humanitaria, pero imprescindible para que todo lo transportado desde España llegue finalmente a su destino.
Y ese momento llegó este sábado 19 de septiembre.
La expedición se desplazó hasta el centro de menores con discapacidad Kuyayki Diospa Churin, expresión que en lengua quechua significa “Te amo, hijo de Dios”. El centro se encuentra en la zona de Tablada de Lurín, Comité 16, en el distrito limeño de Villa María del Triunfo.
Bajo la dirección de Pamela, el centro atiende a alrededor de 150 menores con diferentes discapacidades físicas e intelectuales. Hasta allí se trasladó parte del primer lote de ayuda humanitaria distribuido por la Operación Juanvi, en dos viajes realizados con un vehículo de menor tamaño.
Entre el material entregado se encontraban pañales, medicamentos y vitamina D, productos destinados a cubrir necesidades concretas del centro y de los menores que reciben atención en sus instalaciones.
La jornada permitió también compartir durante unos momentos el espacio cotidiano de los niños y conocer de cerca una parte del trabajo que realizan quienes están con ellos todos los días. Más allá de la entrega, ese contacto directo permite entender mejor qué necesidades existen y por qué el apoyo exterior solo tiene sentido cuando se coordina con quienes conocen y sostienen esa realidad de manera permanente.
No se trata únicamente de trasladar material de un punto a otro. Cada entrega permite poner rostro al destino final de una operación que comenzó muchos kilómetros atrás y que ahora empieza a adquirir una dimensión concreta en Perú.
Para quienes forman parte de la expedición, la visita al centro ha sido además una experiencia difícil de reducir a cifras o inventarios. Compartir unos minutos con los menores y observar su día a día obliga a mirar con otra perspectiva las necesidades de apoyo, atención y cuidados que forman parte de su vida cotidiana.
La primera entrega supone solo el inicio de una ruta que continuará durante los próximos días. La expedición seguirá organizando el material y preparando nuevos desplazamientos antes de dirigirse hacia Bellavista, en el departamento de San Martín, donde está prevista otra parte importante de la Operación Juanvi.
La misión mantiene además presente la memoria del comandante Juan Vicente Hurtado, cuyo nombre acompaña esta iniciativa desde España hasta Perú. Una operación que empieza a dejar atrás la fase de preparación y transporte para entrar definitivamente en la parte más importante: hacer llegar la ayuda a los lugares para los que fue reunida.