Granada: Un mes después de las lluvias, el Bosque Encantado sigue sin recuperar su recorrido habitual
Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
Hace justo un mes, la entrada al Bosque Encantado de Lugros —la Dehesa del Camarate— aparecía en imágenes convertida en un torrente. El agua bajaba con fuerza por el propio carril de acceso y ocupaba el espacio por el que habitualmente comienza la ruta senderista. Aquella escena, impactante y poco habitual en este enclave del norte de Sierra Nevada, dejaba una pregunta en el aire: ¿cuánto tardaría en volver a la normalidad?
Treinta días después, la respuesta está sobre el terreno.
La visita realizada esta semana confirma que la situación dista de haberse normalizado. El acceso principal continúa profundamente alterado y el recorrido no puede realizarse en las condiciones habituales.
El acceso ya no es un camino
El punto donde comienza la ruta, tras cruzar la verja de entrada por El Horcajo, presenta una transformación evidente. El carril que marcaba el inicio del itinerario ha perdido su continuidad. En varios metros el firme ha desaparecido y el agua sigue bajando por el mismo trazado que antes ocupaba la pista forestal.
No se trata de restos de barro o de arrastres puntuales pendientes de retirar. El terreno ha sido erosionado y el perfil del camino ha cambiado. Donde antes había una superficie compactada y reconocible, ahora hay un cauce activo que atraviesa la entrada.
La diferencia con el estado previo a las lluvias es clara. El acceso no mantiene su configuración original y el inicio del recorrido ha quedado interrumpido.
Tramos dañados y paso limitado
A medida que se intenta avanzar, la situación no mejora. En distintos puntos aparecen cintas que limitan el paso y zonas donde el terreno muestra cortes visibles provocados por la escorrentía. El suelo presenta desniveles que no estaban antes del temporal y el trazado resulta irregular.
Completar el recorrido en estas condiciones no es posible sin asumir riesgos. El itinerario, tal y como se conocía, no está operativo en su totalidad.
La magnitud de los daños apunta a que la recuperación no pasa por una simple retirada de arrastres. Hay sectores donde el firme necesita reconstrucción y zonas donde el terreno requiere estabilización.
El río también muestra las consecuencias
El impacto del temporal no se limita al trazado del camino. El propio cauce conserva señales claras de la crecida. La corriente arrastró materiales y restos que permanecen atrapados en distintos puntos del río semanas después.
Entre ellos, destaca la presencia de un cadáver de animal de gran tamaño retenido entre ramas y vegetación acumulada. Una imagen que no forma parte del paisaje habitual del Camarate y que evidencia hasta qué punto la fuerza del agua alteró el entorno.
La escena no es anecdótica. Refuerza la idea de que el episodio meteorológico dejó una huella profunda en el conjunto del enclave, más allá del acceso.
Un enclave aún pendiente de recuperación
El Bosque Encantado sigue siendo uno de los espacios naturales más singulares del entorno de Lugros, pero la realidad actual refleja que queda trabajo por delante. Un mes después del episodio de lluvias, no se aprecia una intervención que haya devuelto al acceso su estado previo.
Las imágenes del temporal mostraban la violencia del agua en pleno descenso. La visita actual confirma que aquello no fue solo un momento espectacular: dejó una alteración estructural del terreno.
Hoy, quien se acerque hasta el Camarate encontrará un enclave marcado por las consecuencias del temporal. La normalidad en el recorrido aún no ha regresado y la recuperación completa del trazado sigue pendiente.

