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La Virgen de las Angustias recorrió las calles de Granada tras unos cultos celebrados de forma extraordinaria en la Catedral debido al cierre de su Basílica por los daños ocasionados por los terremotos de agosto
Granada volvió a encontrarse con su Patrona, la Virgen de las Angustias, en un mes de septiembre que quedará marcado por las circunstancias excepcionales que rodearon los cultos de este año. La Basílica de la Carrera de la Virgen permaneció cerrada debido a los daños ocasionados por los terremotos registrados en agosto, por lo que la imagen fue trasladada temporalmente a la iglesia del Sagrario-Catedral.
El cambio de escenario no alteró, sin embargo, la devoción de los granadinos. Durante todo el mes, la Catedral y su entorno se convirtieron en el centro de las celebraciones en honor a la Patrona, manteniéndose un programa que reunió a miles de fieles, instituciones, colectivos y representantes de la sociedad granadina.
Los cultos comenzaron con la presencia de la Virgen en la iglesia del Sagrario-Catedral, donde se desarrollaron las principales celebraciones religiosas. Las eucaristías y actos programados permitieron mantener una tradición que cada septiembre ocupa un lugar destacado en el calendario de Granada.
Uno de los momentos más importantes tuvo lugar el 15 de septiembre, festividad litúrgica de Nuestra Señora de las Angustias. La Virgen presidió la celebración eucarística en la Catedral, mientras que la tradicional Ofrenda Floral se trasladó excepcionalmente a la Plaza de las Pasiegas.
Durante la jornada, cientos de granadinos acudieron con flores para rendir homenaje a la Patrona. La imagen fue acompañada por la devoción de los fieles en un escenario diferente al habitual, pero manteniendo intacto el significado de una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.
Entre el 17 y el 25 de septiembre se celebró la Solemne Novena en honor de la Virgen de las Angustias en la iglesia del Sagrario-Catedral.
Las jornadas estuvieron marcadas por el rezo del Santo Rosario, el ejercicio de la Novena, la Salve y las celebraciones eucarísticas, que contaron con la participación de distintos grupos y colectivos vinculados a la Hermandad Patronal.
La predicación corrió a cargo de Ignacio Rojas Gálvez, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Bíblica y decano de la Facultad de Teología de Granada.
El momento culminante de los cultos llegó este domingo con la tradicional procesión de alabanza de la Virgen de las Angustias.
Desde primera hora de la mañana, numerosos fieles acudieron a la Catedral para venerar a la Patrona. Durante la jornada se celebraron distintas eucaristías antes de que, por la tarde, comenzara el traslado procesional.
La salida de la Virgen se produjo a las 17:30 horas desde la Catedral, un hecho extraordinario que convirtió la procesión de este año en una de las más singulares de los últimos tiempos.
La imagen recorrió las calles del centro de Granada acompañada por miles de personas, en un ambiente marcado por la emoción y la expectación ante una procesión que se desarrolló en unas circunstancias inéditas.
Uno de los momentos más simbólicos se produjo cuando la Virgen alcanzó la Carrera de la Virgen y pasó ante la Basílica que lleva su nombre.
El templo permanecía cerrado debido a los daños ocasionados por los terremotos. La imagen pasó así ante las puertas de su casa sin poder entrar en ella, dejando una de las estampas más significativas de estos cultos de 2026.
La procesión continuó posteriormente por el centro de la ciudad hasta regresar a la Catedral, donde concluyó el recorrido.
Los cultos de 2026 quedaron como una edición extraordinaria dentro de la historia reciente de la Virgen de las Angustias. La Basílica no pudo acoger a su Patrona, la Ofrenda Floral cambió de ubicación y la procesión partió por primera vez desde la Catedral. Pero Granada mantuvo su cita anual con la Virgen.
Durante varias semanas, miles de personas participaron en los actos religiosos, acudieron a venerar a la imagen y acompañaron su recorrido por las calles de la ciudad.
Fue, en definitiva, un septiembre diferente. Unos cultos condicionados por las circunstancias, pero también una demostración de que una tradición profundamente arraigada puede cambiar de escenario sin perder su esencia.
La imagen de la Virgen frente a una Basílica cerrada quedará como el símbolo de unos cultos de 2026 que Granada vivió con especial emoción: la Patrona tuvo que salir de su casa, pero la ciudad volvió a salir a su encuentro.