
La tranquilidad de Ogíjares quedó rota el pasado domingo por un crimen que ha conmocionado al cinturón metropolitano de Granada y que ahora se investiga bajo la sombra de una posible violencia vicaria. La víctima, una mujer de 79 años, fue hallada sin vida en el interior de una vivienda incendiada. Lo que inicialmente parecía un fuego doméstico escondía en realidad una escena mucho más violenta: el cadáver presentaba heridas compatibles con arma blanca.
Con el avance de las horas, la investigación de la Guardia Civil fue dibujando un escenario complejo y especialmente doloroso para la familia. El principal sospechoso, un joven de 27 años detenido posteriormente en Loja, había mantenido una relación sentimental con la bisnieta de la fallecida. Ese vínculo es precisamente el que ha llevado a los investigadores a abrir la hipótesis de un posible caso de violencia vicaria, una forma extrema de violencia machista en la que el agresor ataca a personas del entorno cercano de la víctima con el objetivo de causar el mayor daño emocional posible.
El subdelegado del Gobierno en Granada, José Antonio Montilla, confirmó este miércoles que esa línea de investigación está sobre la mesa mientras continúan las diligencias. La posibilidad de que la anciana fuera asesinada como represalia indirecta hacia su bisnieta ha provocado una profunda consternación en el municipio granadino.
La investigación ha revelado además otros elementos inquietantes. En el interior de la vivienda los agentes localizaron una plantación “indoor” de marihuana, motivo por el que al detenido también se le atribuyen presuntos delitos relacionados con tráfico de drogas, además de homicidio, incendio y violencia de género.
La detención del sospechoso se produjo en Loja tras un operativo en el que fueron claves las cámaras de seguridad y la colaboración de familiares del propio investigado. Mientras tanto, la Guardia Civil continúa reconstruyendo las horas previas al crimen y tratando de determinar el móvil exacto de unos hechos que han dejado a Ogíjares sumido en el desconcierto.
En las calles del municipio todavía cuesta asumir lo ocurrido. La imagen de una anciana asesinada en su propia casa y el eco de la violencia machista sobrevolando el caso han convertido este crimen en una herida abierta que trasciende lo estrictamente policial. Porque detrás de cada investigación, de cada titular y de cada hipótesis judicial, permanece el impacto humano de una violencia que vuelve a golpear de forma brutal y silenciosa.