
Cuatro camareros de un conocido bar de tapas y pescado frito de Granada han aceptado penas de entre seis meses y un año y nueve meses de prisión tras reconocer que se apropiaron de 30.000 euros del negocio durante al menos un año.
Los trabajadores manipulaban el sistema de cobros para registrar menos consumiciones de las realmente servidas y quedarse con parte o la totalidad del dinero abonado por los clientes, unas prácticas que quedaron registradas por las cámaras de seguridad del establecimiento.
El juicio, previsto en la Audiencia de Granada, no llegó a celebrarse tras un acuerdo entre la Fiscalía, las defensas y la acusación particular. Antes de la vista, los acusados devolvieron los 30.000 euros al empresario, lo que, junto a la confesión de uno de ellos, permitió rebajar las penas.
Según la investigación, utilizaban funciones del programa de gestión para modificar tickets, trasladar consumiciones entre mesas o anular ventas, simulando haber servido y cobrado menos de lo realmente facturado.