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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
La cantaora onubense Ana de Caro protagonizó una noche de música andaluza en el Ferial, precedida por la actuación de la motrileña Cristina Gálvez, que ejerció de brillante telonera ante un público entregado y entre la que se encontraba la alcaldesa de Motril Luisa García Chamorro junto al miembros del equipo de gobierno. Una jornada que tuvo el acento de «Día del Mayor», con actividades matinales y el concierto de la tarde noche.
La Caseta Municipal del Recinto Ferial de Motril vivió esta noche una de esas veladas en las que la música y el público terminan formando parte de un mismo espectáculo. La protagonista anunciada de la noche, Ana de Caro, llegó a Motril precedida por el buen hacer de la artista local Cristina Gálvez, encargada de abrir una cita que terminó convirtiéndose en una celebración de la música andaluza en sus distintas vertientes.
Ana de Caro se presentó ante un público numeroso que respondió desde los primeros compases a una propuesta asentada en el flamenco, las sevillanas, los fandangos, la rumba y la canción de raíz andaluza. La artista onubense, ganadora del concurso televisivo Yo soy del Sur, demostró por qué se ha convertido en una de las voces reconocibles de esta nueva generación de artistas vinculados al flamenco y a las sevillanas.
Pero antes de que Ana de Caro tomara el escenario, la noche tuvo un marcado acento motrileño. Cristina Gálvez fue la encargada de abrir el concierto y lo hizo reivindicando un repertorio en el que la copla y el flamenco caminan de la mano. Su interpretación, marcada por una voz de gran personalidad, permitió al público disfrutar de un recorrido por la canción española y la tradición musical andaluza, un terreno en el que la artista motrileña se mueve con especial naturalidad.
Gálvez, cuya trayectoria está también muy ligada a la interpretación de saetas durante la Semana Santa de Motril, aportó a la velada ese componente de sentimiento y emoción tan característico de la música andaluza. Su presencia sobre el escenario sirvió además para poner en valor el talento local y demostrar que Motril cuenta con artistas capaces de defender con solvencia géneros tan exigentes como la copla y el flamenco.
La respuesta del público no se hizo esperar. Desde sus primeras canciones, Cristina Gálvez consiguió meterse al público en el bolsillo, preparando el ambiente para la llegada de la artista onubense. Su actuación dejó patente que su propuesta musical tiene personalidad propia y que la combinación de copla, flamenco y canción andaluza encuentra en ella una intérprete especialmente adecuada.
Tras la actuación de la artista motrileña llegó el momento esperado: Ana de Caro subió al escenario para convertir la Caseta Municipal en un auténtico encuentro con la música de Andalucía.
Con una trayectoria marcada desde niña por el cante y la saeta, la onubense desplegó un repertorio en el que se dieron cita diferentes formas de entender la música andaluza. Las sevillanas ocuparon un lugar destacado, pero también hubo espacio para el flamenco, los fandangos, las rumbas y las canciones de carácter más popular.
Temas como «La excusa perfecta», «Carita de Santo», «Como yo quiera», «Pastora o Reina» o «Huelva» forman parte de un repertorio que conecta especialmente bien con un público acostumbrado a vivir la música andaluza no solo como entretenimiento, sino también como una forma de expresar identidad y sentimiento.
Uno de los atractivos de Ana de Caro reside precisamente en esa capacidad para transitar entre la tradición y una interpretación más contemporánea. Su voz conserva el carácter de la cantaora, pero su repertorio se abre hacia formatos más populares, haciendo que sus conciertos resulten cercanos y accesibles para un público amplio.
La noche motrileña tuvo, por tanto, dos protagonistas con personalidades diferentes pero complementarias. Cristina Gálvez puso sobre el escenario la fuerza de la copla y el flamenco desde la perspectiva de una artista de la tierra, mientras Ana de Caro llevó al Ferial la tradición de Huelva y el universo de las sevillanas y el flamenco de raíz andaluza.
El resultado fue una velada de marcado carácter andaluz que contó con una respuesta especialmente cálida por parte del público. La Caseta Municipal registró una importante afluencia y, sobre el escenario, ambas artistas encontraron la complicidad de unos espectadores que acompañaron sus interpretaciones y disfrutaron de un repertorio reconocible, cercano y cargado de sentimiento.
Más allá de las cifras de asistencia, la noche dejó una conclusión evidente: cuando el flamenco, la copla y las diferentes expresiones de la música andaluza se presentan desde la autenticidad, siguen teniendo una enorme capacidad para reunir al público y generar emoción.
Y Motril volvió a demostrar esta noche que también sabe reconocer y respaldar a sus artistas. La presencia de Cristina Gálvez como telonera de Ana de Caro convirtió el concierto en algo más que una actuación: fue también un pequeño homenaje al talento musical de la tierra y a una tradición andaluza que continúa muy viva.