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La flota pesquera de Motril encara los próximos meses con una preocupación que no es nueva, pero que vuelve a situarse en el centro del debate: el coste del gasóleo y la dificultad para que salir a faenar resulte rentable.
La situación ya obligó esta primavera a cinco de las trece embarcaciones de arrastre activas en Motril a cesar temporalmente su actividad. Desde la Cofradía de Pescadores se advertía entonces de que el precio del combustible, unido al descenso de las cotizaciones del pescado en lonja, hacía difícil cubrir los costes de explotación y los salarios de las tripulaciones.
Ahora, con el combustible nuevamente disparado, la preocupación vuelve a crecer. Y lo hace además en un momento decisivo para el conjunto del sector. La Federación Nacional de Cofradías de Pescadores se reúne este martes 29 de septiembre para analizar la situación y estudiar posibles medidas ante el encarecimiento del gasóleo. Al día siguiente, 30 de septiembre, está previsto un encuentro con la Secretaría General de Pesca del Ministerio.
El presidente de la Federación Nacional, Basilio Otero, ha advertido de que, si la respuesta de la Administración no resulta suficiente, las cofradías podrían plantear paros en la actividad pesquera.
Aunque se trata de una reivindicación que afecta al conjunto de la flota, en Motril el problema tiene una especial incidencia después de los episodios de amarre registrados esta primavera. A los costes del combustible se suman otros problemas estructurales, como la falta de mano de obra, el relevo generacional y la evolución de los precios en lonja.
La situación también se está abordando desde Andalucía. La Federación Andaluza de Cofradías de Pescadores (FACOPE) ha trasladado al Ministerio distintas reivindicaciones relacionadas con la situación económica de la flota y la necesidad de actualizar las ayudas destinadas a su modernización.
La preocupación se produce además después de que Motril acogiera este mes el XXX Foro Científico para la Pesca Española en el Mediterráneo, que reunió a investigadores, pescadores y administraciones para analizar el futuro de la flota de arrastre, la evolución de las capturas y la situación de los recursos pesqueros.
El reto para la flota motrileña pasa ahora por conseguir que el reconocimiento al producto y al trabajo de los pescadores vaya acompañado de unas condiciones económicas que permitan que salir al mar vuelva a ser una actividad viable y no una fuente de pérdidas. La respuesta que llegue esta semana desde el Ministerio será clave para conocer qué medidas adoptará el sector ante el encarecimiento del combustible.