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Reportaje Paulino Martínez Moré (motril Digital)
La actriz y cantante motrileña protagoniza un pregón muy especial en el Teatro Calderón de la Barca, acompañada al piano por Gerard Pelegrín, en una noche cargada de recuerdos, música y amor por su ciudad
Hay ocasiones en las que pregonar unas fiestas deja de ser simplemente pronunciar unas palabras y se convierte en algo mucho más profundo. En una declaración de amor. En un regreso a casa. En la oportunidad de devolverle a una ciudad una pequeña parte de todo lo que ha significado en la vida de quien toma la palabra.
Eso es lo que ha ocurrido esta noche en el Teatro Calderón de la Barca, donde la actriz y cantante motrileña María Cobos ha dado el pistoletazo de salida a las Fiestas Patronales de Motril con un pregón que ha sido todo un éxito y que ha dejado sobre el escenario mucho más que un discurso.
Cobos no ha llegado al Calderón únicamente como pregonera. Ha llegado como motrileña, artista y embajadora de una ciudad que nunca ha dejado atrás.
Y quizá por eso su pregón ha tenido desde el primer momento un componente especial. Porque cuando quien habla conoce profundamente aquello de lo que habla, las palabras dejan de ser protocolo para convertirse en emoción.
El Teatro Calderón se ha convertido en el escenario elegido para este encuentro entre una artista y su ciudad. Un espacio cargado de historia que esta noche ha acogido un espectáculo construido desde la música, los recuerdos y el sentimiento. Junto a María Cobos, el músico Gerard Pelegrín, al piano, ha acompañado una puesta en escena concebida para recorrer diferentes emociones y demostrar, una vez más, las capacidades de una artista acostumbrada a moverse con naturalidad entre la interpretación y la música.
Cobos había definido antes de la cita su intención de hacer un acto «honesto», poniendo sobre el escenario todo su corazón y todo su amor por Motril. Y esa declaración de intenciones ha encontrado esta noche su reflejo.
Porque detrás de la artista que ha desarrollado una carrera profesional fuera de su ciudad estaba la niña y la mujer que nunca ha dejado de sentirse motrileña.
María Cobos cuenta con una trayectoria vinculada al teatro musical y a la música, con actuaciones por diferentes escenarios de España y reconocimientos que han puesto de manifiesto su talento. Su nominación a Mejor Actriz Protagonista en los Premios Nacionales del Teatro Musical representa uno de los hitos de una carrera que la ha llevado a abrirse camino en un sector exigente y competitivo.
Pero esta noche las credenciales profesionales han quedado en un segundo plano.
Esta noche no estaba sobre el escenario únicamente la actriz nominada a un premio nacional. Tampoco la cantante que ha construido su propio repertorio.
Estaba María Cobos, la motrileña.
La mujer que un día tuvo que marcharse para perseguir un sueño profesional y que, a pesar de la distancia y de los escenarios recorridos, ha mantenido intacto el vínculo con su ciudad.
Por eso el pregón ha tenido algo de reencuentro… y también de agradecimiento.
Cobos había reconocido que ser elegida pregonera suponía «el mayor honor» que podía recibir en su carrera. Esta noche ha correspondido a esa responsabilidad con un espectáculo en el que la palabra y la música han caminado de la mano.
El acompañamiento de Gerard Pelegrín al piano ha permitido que el pregón adquiriera una dimensión diferente, más cercana al espectáculo musical que al tradicional discurso institucional.
La música ha servido como hilo conductor para expresar aquello que a veces resulta difícil explicar únicamente con palabras: los recuerdos, las raíces, la nostalgia, la alegría de volver y, sobre todo, el orgullo de pertenecer a un lugar… y el público ha sabido reconocerlo.
El éxito del pregón ha convertido el Teatro Calderón en el primer gran escenario de unas fiestas que desde esta noche ya están oficialmente en marcha.
Si algo ha quedado claro durante esta noche es que la verdadera protagonista del pregón no ha sido solamente María Cobos.
Ha sido Motril.
La ciudad a la que la artista ha llevado consigo durante su trayectoria. La ciudad que ha ejercido como punto de partida y como lugar de regreso. La ciudad que hoy le ha entregado el honor de anunciar el comienzo de sus días grandes.
La elección de Cobos como pregonera tenía precisamente ese significado. La alcaldesa, Luisa García Chamorro, había destacado su condición de embajadora de Motril y el cariño que demuestra por su ciudad allá donde actúa.
Esta noche, ese cariño ha viajado en sentido contrario.
Motril ha recibido a una de sus artistas y le ha devuelto, desde el escenario del Calderón, una parte de ese afecto.
Con el aplauso final todavía resonando en el Teatro Calderón, Motril ha comenzado oficialmente sus Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de la Cabeza Coronada.
Pero el verdadero comienzo se ha producido unos minutos antes, cuando María Cobos ha tomado la palabra y ha conseguido que una ciudad entera se reconociera en su pregón.
A partir de ahora llegarán las calles iluminadas, las casetas, los conciertos, las reuniones familiares, los encuentros entre amigos y todos esos pequeños rituales que convierten las fiestas patronales en algo mucho más grande que una programación de actividades.
Esta noche, sin embargo, todo ha comenzado en un teatro: con una actriz, con una cantante…. con un piano.
Y con una motrileña que ha regresado a casa para decirle a su ciudad, desde el escenario, cuánto la quiere.
María Cobos ha dado esta noche el pregón. Pero, en realidad, ha hecho algo más: ha puesto música al orgullo de ser de Motril.
Y así, entre palabras, recuerdos y melodías, las fiestas ya están en marcha.
Destacar la presencia de la alcaldesa de Motril Luisa García Chamoro y la del concejal de Fiestas Gerardo Romano, junto a gran parte del equipo de gobierno del ayuntamiento de Motril.