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Fotos Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
La Santa Cena de Motril sigue tomando forma. El misterio que la Hermandad Sacramental lleva años construyendo suma una nueva figura con la incorporación de San Judas Tadeo, una talla del imaginero granadino Ángel Asenjo Fenoy que fue bendecida el pasado sábado 24 de octubre en la ermita de San Antonio.
La nueva imagen llega para completar una escena cargada de simbolismo: el instante en el que Jesús anuncia a sus discípulos que uno de ellos lo traicionará. San Judas Tadeo aparece con una expresión de desconcierto, la boca entreabierta y un gesto que parece anticipar la pregunta que recorre aquella mesa: «¿Seré yo?».
Realizada en madera de cedro real, la escultura es una imagen de vestir, anatomizada y de tamaño natural, con policromía al óleo bruñido y ojos de cristal soplado. Asenjo ha cuidado especialmente los detalles de su rostro y su expresión, buscando transmitir la inquietud y la sorpresa de uno de los apóstoles ante las palabras de Cristo.
Con esta incorporación, el proyecto escultórico de la Santa Cena motrileña, iniciado en 2009 con la realización del Santísimo Cristo de la Fe, da un paso más hacia su culminación. Ángel Asenjo ha realizado ya doce imágenes para este conjunto, contando al titular cristífero, y únicamente queda pendiente Judas Iscariote, la figura que cerrará definitivamente la composición.
La llegada de esta última imagen supone mucho más que sumar una nueva talla: acerca a Motril a ver hecho realidad un proyecto cofrade que ha ido creciendo durante diecisiete años, pieza a pieza, hasta dar forma a una de las escenas más representativas de la Pasión.
La hermandad ha solicitado que el misterio pueda realizar su primera estación de penitencia el Domingo de Ramos de 2028, una fecha todavía pendiente de aprobación por parte del Arzobispado de Granada. Si recibe el visto bueno, Motril podrá contemplar por sus calles un conjunto que lleva casi dos décadas gestándose.
La cuenta atrás para completar la Santa Cena ha comenzado. Solo queda una figura para que aquella mesa, con sus trece protagonistas, esté finalmente al completo.