Motril: Sargos y gallinetas de la Costa de Granada, clave en una nueva córnea artificial desarrollada por la Universidad de Granada
Peces habituales en la gastronomía de la Costa de Granada podrían convertirse en aliados clave para recuperar la vista. Investigadores de la Universidad de Granada han logrado avanzar en el desarrollo de una córnea artificial utilizando escamas de especies como sargos y gallinetas, además de carpas de río, un biomaterial natural que hasta ahora se consideraba un simple desecho de la industria pesquera.
El trabajo ha sido desarrollado por el Grupo de Ingeniería Tisular del Departamento de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada junto al Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA. Los resultados, presentados este lunes, muestran que las escamas de estos peces pueden servir como base para fabricar implantes corneales biocompatibles, resistentes y transparentes, capaces de ayudar en el tratamiento de enfermedades graves de la córnea.
Actualmente, muchas patologías corneales solo pueden tratarse mediante un trasplante, que consiste en sustituir la córnea dañada por la de un donante. Sin embargo, la disponibilidad de órganos es limitada y los pacientes deben esperar en listas de espera. Por ello, los investigadores buscan alternativas que permitan regenerar este tejido sin depender de donaciones humanas.
En el estudio, el equipo científico analizó las propiedades de las escamas de diferentes especies, incluidas carpas y peces del Mediterráneo presentes en la costa granadina, como la gallineta o el sargo. Tras un proceso de tratamiento que incluye la eliminación de minerales, células y calcio, los investigadores adaptan el material para que pueda servir de soporte al crecimiento de células corneales.
Las pruebas realizadas hasta ahora, tanto en laboratorio como en animales de experimentación, han mostrado resultados prometedores. El biomaterial presenta características similares a las de la córnea humana, como su transparencia y determinadas proteínas estructurales, lo que facilita su compatibilidad con el tejido ocular.
Además del potencial médico, el proyecto también pone en valor recursos vinculados a la actividad pesquera. Según explican los investigadores, alrededor del 70 % de los restos generados por la industria del pescado, como las escamas, se consideran residuos que pueden acabar contaminando suelos y aguas. Convertirlos en un material útil para la medicina permitiría darles una segunda vida con alto valor añadido.
Aunque los resultados son alentadores, los científicos recuerdan que aún queda un largo camino antes de que esta tecnología pueda aplicarse en pacientes. Tras las fases experimentales actuales, deberán realizarse nuevos ensayos y evaluaciones clínicas para garantizar su seguridad y eficacia.
La investigación, presentada por los catedráticos de Histología Miguel Alaminos e Ingrid Garzón junto al gerente del Parque Tecnológico de la Salud de Granada, Manuel Reyes, ha sido financiada por el Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. De confirmarse su viabilidad clínica, especies tan habituales en las lonjas y mercados de la Costa de Granada como el sargo o la gallineta podrían acabar desempeñando un papel inesperado: ayudar a recuperar la visión de personas con enfermedades oculares graves

