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Reportaje Manolo Barreras (Motril Digital)
La cantante madrileña cerró anoche la quinta edición de Tropicalia Summer Music con un concierto de casi dos horas en el que hizo convivir los grandes himnos de Mecano con las canciones de su nueva etapa
Había una manera sencilla de comprobar anoche en Salobreña si aquello de Se ha acabado el show era una declaración de intenciones o una despedida. Bastaba con mirar al público cuando Ana Torroja comenzó a desgranar sus canciones. La respuesta llegó pronto: el show no solo no se ha acabado, sino que sigue teniendo argumentos de sobra para continuar.
La cantante madrileña puso anoche el broche a la quinta edición de Tropicalia Summer Music, en el Polideportivo Municipal Julio Martín Pérez de Salobreña, después de una semana que había reunido en la Costa Tropical a artistas y propuestas tan diversas como Pasión Vega, Barón Rojo, Reincidentes, Saratoga, Revólver, Amistades Peligrosas o el espectáculo This is Michael.
La cita de Torroja estaba anunciada como una noche de grandes éxitos y de repaso a su trayectoria en solitario. Y eso fue exactamente lo que encontró el público: un concierto concebido como un viaje sentimental por más de cuatro décadas de pop español, pero con una diferencia fundamental respecto a una simple gira nostálgica: Ana Torroja quiso presentar también a la artista que es hoy.
El concierto forma parte de la gira Se ha acabado el show, cuyo formato ronda las dos horas de duración. Los repertorios registrados durante esta gira muestran una combinación muy equilibrada entre las nuevas composiciones y los clásicos que Torroja convirtió en parte de la memoria musical de varias generaciones.
Y la noche comenzó precisamente con una declaración: “Se ha acabado el show”, la canción que da título al nuevo álbum y a la gira.
Es una elección cargada de simbolismo. Porque la canción habla de una artista que llegó a preguntarse si había llegado el momento de parar. Torroja ha contado que atravesó un periodo de dudas y que llegó a pensar que quizá se había acabado su recorrido. La creación del nuevo disco terminó demostrando lo contrario: recuperó la ilusión, volvió a escribir y descubrió que todavía tenía mucho que contar.
Mecano vuelve a tomar el escenario
Pero si algo quedó claro en Salobreña es que la historia de Ana Torroja no puede entenderse sin Mecano.
Después del arranque con el nuevo material, el repertorio se adentra rápidamente en el territorio que el público conoce de memoria. “Los amantes”, “Me colé en una fiesta”, “Cruz de navajas”, “El 7 de septiembre”, “Hijo de la luna”, “Mujer contra mujer” y “Me cuesta tanto olvidarte” forman parte del núcleo emocional de este espectáculo.
No es casualidad que precisamente esas canciones continúen apareciendo entre las más interpretadas de toda la carrera de Torroja. Las estadísticas históricas de sus conciertos sitúan entre sus grandes imprescindibles “Un año más”, “Mujer contra mujer”, “Barco a Venus”, “Me cuesta tanto olvidarte” y “Hijo de la luna”.
Son canciones que no necesitan presentación.
Cuando suenan los primeros acordes, desaparece la distancia entre escenario y público. Las canciones dejan de pertenecer exclusivamente a quien las escribió o las grabó y pasan a formar parte de la biografía de quienes las escuchan. Ese es, probablemente, el principal patrimonio de Torroja: haber puesto banda sonora a varias generaciones.
Y eso explica también por qué su actual gira está consiguiendo reunir a públicos de edades muy diferentes. La propia cantante ha destacado en las últimas semanas la emoción que le produce comprobar cómo sus canciones siguen conectando con distintas generaciones.
La nueva Ana Torroja entra en escena
Pero reducir el concierto de Salobreña a Mecano habría sido injusto.
Porque una de las virtudes de esta gira es precisamente que Torroja no se presenta como una cantante atrapada en su pasado.
Canciones como “La maleta” o “A veces”, pertenecientes a su nuevo proyecto, conviven con el repertorio clásico. Y ahí aparece la segunda Ana Torroja: la compositora que, después de más de cuatro décadas de carrera, ha asumido por primera vez el reto de construir un álbum íntegramente desde sus propias composiciones.
El nuevo trabajo, Se ha acabado el show, tiene por eso un valor especial dentro de su trayectoria. No pretende borrar Mecano ni competir con él. Pretende añadir una nueva página.
Y esa es probablemente la lectura más interesante de la noche de Salobreña: la cantante no utiliza sus canciones antiguas para justificar su presente; utiliza su presente para volver a dar vida a sus canciones antiguas.
Una máquina de fabricar recuerdos
El repertorio de la gira tiene además una estructura muy eficaz. Primero aparece la reivindicación de la nueva etapa. Después llegan los grandes éxitos y, con ellos, la sucesión de recuerdos.
“Ya no te quiero”.
“Corazones”.
“Sonrisa”.
“Cruz de navajas”.
“Los amantes”.
“Me colé en una fiesta”.
“El 7 de septiembre”.
“Hijo de la luna”.
“Mujer contra mujer”.
“Me cuesta tanto olvidarte”.
La fórmula permite que el concierto avance entre distintas épocas sin perder nunca el hilo….y Torroja tiene además algo que no se puede fabricar: una voz inmediatamente reconocible. No necesita imitar la Ana Torroja de 1985. Canta desde el presente, con la experiencia de una artista que lleva más de cuarenta años sobre los escenarios.
El cierre perfecto para Tropicalia
La elección de Torroja para cerrar Tropicalia Summer Music tampoco era casual. La quinta edición del festival había apostado por una programación transversal, capaz de pasar del flamenco y la canción de autor al rock, el pop, los homenajes y la música de distintas generaciones. La cantante encajaba perfectamente en ese concepto de festival abierto a públicos diversos.
La cita estaba fijada para las 21:00 horas del sábado 8 de agosto y las entradas se situaron desde los 42 euros en la venta oficial.
El resultado fue una clausura a la altura de las expectativas: un concierto concebido para celebrar el pasado sin quedarse a vivir en él.
Porque si algo demostró Ana Torroja en Salobreña es que sus canciones continúan teniendo una capacidad extraordinaria para reunir a la gente.
Y quizá ahí esté el verdadero significado de Se ha acabado el show.
Después de una carrera que comenzó con Mecano en los primeros años ochenta, de millones de discos vendidos, de giras, premios y varias etapas en solitario, Torroja podría haberse limitado a recorrer el catálogo que el público conoce.
En cambio, ha decidido escribir canciones nuevas y salir a defenderlas junto a los clásicos. Anoche, en el Julio Martín Pérez, Mecano volvió a sonar, pero también sonó la Ana Torroja de 2026…y entre una época y otra quedó demostrado que hay canciones que no envejecen porque siguen encontrando a alguien dispuesto a cantarlas…y con una conclusión que parece ya inevitable: el show no se ha acabado.