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La desembocadura del río Guadalfeo, en Salobreña, constituye un ecosistema de gran valor natural en el que conviven peces, aves, reptiles y una variada vegetación de ribera. Pese a la ostensible disminución del caudal, este entorno mantiene una sorprendente capacidad para albergar vida en los primeros compases del otoño. Sus riberas, cañaverales y humedales ofrecen refugio y alimento a numerosas especies, en un espacio donde la confluencia del río con el Mediterráneo favorece una biodiversidad que, sin embargo, se enfrenta a importantes amenazas, como la reducción del agua, la acumulación de residuos y la expansión de especies invasoras.
Entre los peces citados en estudios de la cuenca figuran el fartet (Aphanius iberus), una especie amenazada de pequeño tamaño; la anguila europea (Anguilla anguilla), cuyo ciclo vital depende de la conexión entre el río y el mar; y el barbo del sur (Luciobarbus sclateri), del que se han observado ejemplares que podrían ser juveniles en el curso bajo.
La ribera y las zonas húmedas próximas al mar ofrecen alimento y refugio a una variada comunidad de aves. Entre las especies citadas en las guías locales figuran el martín pescador, el ruiseñor común, el carricero común, las lavanderas, la focha común, la gallineta común y el ánade azulón. También pueden observarse aves ligadas a las playas y las orillas, como el chorlitejo patinegro, el chorlitejo chico, el andarríos chico, el zarapito trinador y el ostrero euroasiático.
En el entorno costero destacan asimismo el cormorán grande, la gaviota patiamarilla, la gaviota reidora, el alcatraz atlántico, el charrán patinegro y la garceta común. El aguilucho lagunero occidental, el cernícalo vulgar, el halcón peregrino, la lechuza común, el mochuelo europeo, la abubilla, el jilguero europeo y el gorrión molinero completan la diversidad de aves del entorno más amplio. Su presencia varía según la estación y el hábitat, y no todas estas especies están necesariamente presentes en la desembocadura.
Entre los reptiles destaca el galápago leproso (Mauremys leprosa), mientras que en el entorno natural más amplio de la Costa Tropical se encuentra el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). En las zonas montañosas próximas habita la cabra montés, y entre los mamíferos vinculados a los cursos de agua se ha registrado el murciélago ribereño (Myotis daubentonii).
Los estudios realizados en el curso bajo han documentado residuos de plástico, tuberías, textiles, metales, neumáticos y vidrios, además de impactos asociados a la alteración del cauce. También se han detectado coliformes en determinadas muestras de agua, aunque algunos análisis de nutrientes arrojaron resultados favorables. En octubre de 2026, el Ayuntamiento de Salobreña denunció la reducción del caudal y la muerte de peces entre el azud del Vínculo y la desembocadura, una situación que pone de relieve la importancia de mantener unas condiciones adecuadas para la vida acuática.
La recuperación del río pasa por conservar el caudal ecológico, mejorar la conexión entre el agua dulce y el mar, controlar las especies invasoras y restaurar la vegetación autóctona. Los proyectos de custodia fluvial impulsados en Salobreña contemplan actuaciones para favorecer especies como el fartet y la anguila, además de recuperar la sombra y los refugios naturales de la ribera.
El Guadalfeo es mucho más que un cauce que atraviesa la Costa Tropical: es un corredor de vida entre la montaña y el mar. Protegerlo significa conservar la diversidad de sus especies y mantener vivo un patrimonio natural que forma parte del paisaje y la identidad de Salobreña.