Granada concluye las I Jornadas Católicos y Vida Pública reclamando verdad, libertad y compromiso en la comunicación actual
Reportaje Ramón Martín.- Las I Jornadas Católicos y Vida Pública de Granada celebraron este martes su segunda y última jornada en el Auditorio de la Cámara de Comercio, centrada en el análisis del papel de la comunicación en la sociedad actual bajo el título “Verdad y libertad en la comunicación de nuestro tiempo”. La sesión finalizó un encuentro marcado por la reflexión sobre la responsabilidad pública, la coherencia personal y el compromiso social en un contexto de profundos cambios culturales.
La mesa redonda contó con la participación del arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo; el director de El Debate, Bieito Rubido; y el catedrático de Periodismo José Francisco Serrano Oceja, y estuvo moderada por Mario Pablo Sánchez Barrón. A lo largo del diálogo se abordaron los desafíos actuales de la comunicación, la velocidad de los mensajes, la dificultad para distinguir la verdad de la mentira y el impacto de la transformación digital en el ejercicio del periodismo.
Monseñor Gil Tamayo subrayó la necesidad de una presencia pública activa de los cristianos, más allá de la religiosidad popular, reclamando una implicación transformadora en la sociedad sin complejos y desde convicciones firmes. Defendió un discurso propositivo, respetuoso con la diversidad, pero fiel a las propias creencias, recordando que el testimonio cristiano no puede limitarse a momentos puntuales, sino que debe iluminar la vida cotidiana y la acción pública.
Desde el ámbito periodístico, Bieito Rubido reflexionó sobre el impacto de la digitalización, la sobreabundancia informativa y la polarización mediática, señalando que el periodismo es reflejo de la sociedad en la que se desarrolla. Abogó por una reflexión serena que permita recuperar el rigor y la responsabilidad en un entorno marcado por la rapidez, la viralización y la creciente politización de los mensajes.
Por su parte, José Francisco Serrano Oceja destacó la importancia del testimonio coherente como eje del compromiso cristiano, señalando que la polarización social es consecuencia de la despersonalización del otro. Defendió la comunicación como un espacio de encuentro y diálogo, y subrayó la necesidad de que el progreso tecnológico, incluida la inteligencia artificial, esté siempre al servicio de la persona y no al contrario.
Tras la mesa redonda, el diálogo con los asistentes permitió profundizar en los retos actuales de los medios de comunicación, la ética informativa y la construcción de una cultura del encuentro basada en la verdad y la libertad. La jornada puso de relieve la responsabilidad de periodistas, empresas y comunicadores como agentes decisivos en la configuración de una sociedad más justa, informada y humana.
Con esta segunda sesión, Granada cerró las I Jornadas Católicos y Vida Pública con un llamamiento a vivir la fe como una fuerza transformadora, capaz de renovar la cultura, fortalecer el bien común y ofrecer razones para la esperanza en un tiempo de incertidumbre.

