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Motril recupera su memoria industrial con la presentación de “Celulosa, una fábrica de papel en la Vega del Guadalfeo”

Fotos Alberto Feixas

Motril Digital.- El Teatro Calderón de la Barca de Motril acogió este martes la presentación del libro Celulosa, una fábrica de papel en la Vega del Guadalfeo, una obra que rescata la historia reciente de la ciudad a través de su emblemática fábrica de papel, motor económico y social de toda una generación.

El acto, organizado por el Aula de Pensamiento Francisco Javier de Burgos, que preside Gerardo Martín, contó con la presencia de los autores José Rodríguez Muñoz y Francisco José Gallegos Martín, y fue conducido por el periodista de Telemotril Pedro Feixas. La alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro, subrayó la importancia de la publicación:
«Este libro recupera parte fundamental de nuestra memoria colectiva. La historia reciente de Motril no se entiende sin la presencia de esta fábrica. Es una oportunidad única para conocer nuestras raíces y el legado industrial que forma parte de lo que hoy somos como ciudad.»

El evento reunió además a miembros del equipo de gobierno municipal y a autoridades de diversas instituciones locales y provinciales, en un salón de actos que vibró con el interés por la historia y la identidad motrileña. La obra, fruto de una investigación rigurosa y divulgativa, se perfila como referencia imprescindible para conocer la memoria industrial de la comarca y el impacto social de la fábrica de papel en generaciones enteras.

El papel de la Celulosa en Motril

La papelera de Motril, conocida popularmente en sus orígenes como la Celulosa, constituye uno de los episodios más importantes de la industrialización contemporánea de la ciudad. Su creación estuvo estrechamente ligada a la tradición azucarera de la Vega de Motril y al aprovechamiento industrial de la caña de azúcar, cultivo que durante siglos había sido el principal motor económico del municipio.

La fábrica se inauguró en 1963 como parte de la Empresa Nacional de Celulosas, con el objetivo de fabricar papel a partir del bagazo de la caña de azúcar, el residuo fibroso que quedaba tras la extracción del azúcar en las fábricas azucareras. Este proyecto suponía una apuesta por la modernización industrial y por el aprovechamiento integral de los recursos locales, evitando el desperdicio de un subproducto abundante en la zona. El 22 de junio de 1963 se obtuvo la primera lámina de papel, marcando el inicio de una nueva etapa económica para Motril.

Durante sus primeros años, la Celulosa tuvo un fuerte impacto social y laboral. La fábrica generó miles de puestos de trabajo directos e indirectos, atrayendo mano de obra de Motril y de otros municipios cercanos, y se convirtió en uno de los principales focos de empleo industrial de la comarca. Su actividad reforzó la vinculación entre el campo, la industria y el puerto, consolidando a Motril como un enclave estratégico dentro del sector industrial andaluz.

Con el paso del tiempo y el progresivo declive del cultivo de la caña de azúcar, la fábrica fue adaptándose a nuevas materias primas. En 1986 pasó a integrarse en el grupo Torraspapel, y posteriormente en el Grupo Lecta, abandonando definitivamente el uso del bagazo y orientando su producción hacia papeles de calidad para impresión y usos industriales, elaborados a partir de pasta de madera importada. Esta transformación permitió la continuidad de la planta y su adaptación a las exigencias del mercado internacional.

En la actualidad, la antigua Celulosa sigue siendo una de las principales industrias de Motril, con una importante producción anual y una plantilla estable. Su actividad mantiene una estrecha relación con el Puerto de Motril, por donde entra gran parte de la materia prima necesaria para la fabricación del papel. Aunque su función original ha cambiado, la papelera representa un legado directo de la cultura industrial ligada a la caña de azúcar, simbolizando la capacidad de Motril para reinventarse sin perder la memoria de su pasado productivo.