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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
Dos coches han quedado aplastados por el desprendimiento de parte de la cornisa del Palacio de Hielo, una zona cuyo mal estado ya había sido denunciado por vecinos. La Alhambra desaloja de forma preventiva los Palacios Nazaríes y la Alcazaba y tres personas han resultado heridas leves.
Granada ha vivido este martes una mañana de miedo, sobresaltos y evacuaciones tras el terremoto de magnitud 4,7 registrado a las 10:37 horas, con epicentro localizado finalmente por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Gójar, después de que inicialmente se situara en Alhendín.
El seísmo, seguido de varias réplicas en distintos municipios del cinturón metropolitano, ha llevado a numerosos ciudadanos a salir de sus viviendas y permanecer en la calle, a la espera de que la actividad sísmica remita.
Pero el movimiento de la tierra también ha dejado imágenes que reflejan la intensidad con la que se ha vivido el episodio. Dos vehículos han quedado aplastados después de que parte de la cornisa del Palacio de Hielo se desprendiera sobre ellos.
Un desprendimiento que adquiere especial relevancia porque, según han señalado vecinos de la zona, el mal estado de esa cornisa ya había sido denunciado con anterioridad. La caída de parte de la estructura tras el terremoto vuelve a poner el foco sobre las condiciones de conservación del edificio y sobre las advertencias que, según los residentes, se habían trasladado previamente.
Los destrozos también llegan al barrio del Zaidín, concretamente en la calle Poeta Mira de Amezcua, donde también se han visto afectados algunos edifcios y vehículos.
También se han registrado desprendimientos en el interior del Hotel Los Abades y daños en elementos constructivos de la calle Torre de la Cautiva, donde se han visto afectadas algunas estructuras.
La incertidumbre provocada por las réplicas ha generado también un particular movimiento de salida de la capital. Numerosos granadinos han decidido abandonar temporalmente Granada y dirigirse hacia la Costa Tropical, bien para pasar el día junto al mar o para trasladarse a sus segundas residencias.
La carretera que comunica Granada con el litoral ha comenzado a registrar un flujo de vehículos que recuerda al de un viernes o un fin de semana. La Costa se convierte así, para muchos, en un destino de tranquilidad mientras la tierra sigue dando pequeños sobresaltos en el área metropolitana.
El vicepresidente primero de la Junta y consejero de Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa, Antonio Sanz, ha confirmado que tres personas han resultado heridas de carácter leve como consecuencia del terremoto. Una de ellas, una menor de edad, ha tenido que ser trasladada a un centro hospitalario.
Uno de los símbolos de Granada, la Alhambra, tampoco ha quedado al margen. El Patronato ha decidido desalojar de forma preventiva los Palacios Nazaríes y la Alcazaba, suspendiendo temporalmente las visitas a estos espacios mientras los especialistas evalúan posibles afecciones.
Las visitas continúan, por el momento, en el Partal y el Generalife, mientras un equipo técnico analiza de manera continuada el estado del conjunto monumental.
Al terremoto principal le han seguido varios movimientos. El más significativo se ha producido a las 10:53 horas en Churriana de la Vega, con una magnitud de 4,0, mientras que el IGN ha registrado otros seísmos en Alhendín 4,3; Padul, de 2,9; La Zubia y Las Gabias, de 2,6 entre otras.
La sucesión de movimientos mantiene en vilo a numerosos vecinos del área metropolitana, que permanecen atentos a la evolución de la situación.
La Junta mantiene activa la fase de preemergencia del Plan ante el Riesgo Sísmico en la provincia de Granada, activada tras el terremoto de magnitud 5 registrado durante la madrugada del pasado sábado.
Granada mira ahora al reloj y al suelo, pendiente de cada nuevo movimiento. Mientras en el área metropolitana muchos permanecen fuera de sus casas, la Costa se convierte para otros en un refugio temporal, con una corriente de vehículos que abandona la capital en busca de unas horas de tranquilidad junto al mar.