
Hay ausencias que el tiempo no consigue convertir en pasado. La de María Teresa Fernández es una de ellas.
Este 18 de agosto se cumplen 26 años desde que la joven motrileña desapareció sin dejar rastro. Tenía apenas 18 años y aquella tarde salió de casa para dirigirse a la feria de Motril. Desde entonces, nada volvió a ser igual para su familia. Veintiséis años después, sus padres, Antonio Fernández y Teresa Martín, continúan esperando una respuesta y, sobre todo, una pista que permita saber qué ocurrió con su hija.
María Teresa fue vista por última vez en las inmediaciones de la Plaza de la Aurora, donde había quedado con una amiga. Sin embargo, nunca llegó a ese encuentro. La preocupación de sus familiares se convirtió rápidamente en alarma y, posteriormente, en una búsqueda que se prolonga hasta hoy.
Desde aquella desaparición, el caso ha atravesado diferentes etapas. Se sucedieron las búsquedas, las declaraciones y las pesquisas policiales, mientras se manejaban distintas hipótesis para intentar explicar qué pudo ocurrir con la joven.
Entre las posibilidades estudiadas estuvieron el secuestro y el asesinato, así como la hipótesis de una desaparición voluntaria, que fue descartada posteriormente. Con el paso de los años también surgieron nuevas pistas que llevaron a reactivar determinadas líneas de investigación, aunque ninguna permitió esclarecer definitivamente el caso.
Una de las más llamativas llegó en 2016, cuando varias personas aseguraron haber visto en Venezuela a una mujer que guardaba parecido con María Teresa. La pista fue investigada, pero finalmente tampoco permitió localizar a la joven ni resolver el misterio.
Ahora, la investigación afronta una nueva etapa. La Policía Nacional ha decidido revisar desde el principio las pesquisas para tratar de encontrar elementos que pudieran haber pasado inadvertidos o que puedan adquirir un nuevo significado a la luz de los avances actuales. El equipo especializado analizará las diligencias realizadas durante estos 26 años y recurrirá también a nuevas tecnologías y líneas de investigación.
Para una familia que lleva más de un cuarto de siglo viviendo con la incertidumbre, cualquier revisión del caso supone mucho más que una actuación policial: representa una oportunidad para volver a buscar respuestas.
La desaparición de María Teresa no quedó encerrada en aquel verano del año 2000. Se convirtió en una herida abierta para sus padres y en uno de esos casos que permanecen en la memoria colectiva de Motril.
Antonio Fernández y Teresa Martín nunca han dejado de reclamar que se siga buscando a su hija. Durante todos estos años han participado en movilizaciones, actos públicos y campañas destinadas a mantener su rostro y su historia presentes, convencidos de que el olvido es el principal enemigo cuando una desaparición permanece sin resolver.
Veintiséis años después, la pregunta continúa siendo la misma: ¿qué ocurrió con María Teresa Fernández?
No hay respuesta. Tampoco un lugar donde llevar flores, una tumba en la que cerrar una historia ni una explicación que permita a su familia pasar página.
Solo queda su recuerdo, una fotografía detenida en el tiempo y la esperanza de que, algún día, una pista, un testimonio o una nueva herramienta permita reconstruir las últimas horas de aquella joven de 18 años que salió de casa y nunca regresó.
Este 18 de agosto, cuando Motril vuelva a recordar aquella desaparición, serán ya 26 años de búsqueda, incertidumbre y esperanza. Y mientras no aparezca una respuesta, el caso de María Teresa seguirá siendo una pregunta pendiente en la memoria de la ciudad.