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Motril acompaña a una Santa Cena en plena expansión patrimonial y cofrade

Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)

Motril vuelve a mirar a su Semana Santa con los ojos puestos en una de sus hermandades más vivas y en constante crecimiento: la Sacramental de la Santa Cena y María Santísima del Amor, que desde la Ermita de San Antonio de Padua sigue consolidando, paso a paso, un proyecto que ya empieza a adquirir una dimensión propia dentro del panorama cofrade de la ciudad.

La cofradía no solo pisa la calle, sino que lo hace mientras avanza con decisión en la culminación de su misterio. En el último año han sido bendecidas las imágenes de San Bartolomé y Santo Tomás, piezas que vienen a enriquecer un conjunto que poco a poco va tomando forma definitiva. A ello se suma el impulso dado al futuro paso, cuyo diseño, obra de Álvaro Abril, ha dado un paso clave con la firma de su ejecución con el tallista Juan Manuel Pérez Bernal, marcando un antes y un después en la evolución patrimonial de la hermandad.

En la calle, el Santísimo Cristo de la Fe vuelve a convertirse en el centro de todas las miradas. Ataviado con túnica blanca bordada y mantolín rojo, camina con ese aire solemne que ya es seña de identidad, llevado por una cuadrilla que entiende el oficio como entrega. Bajo el paso, el esfuerzo se transforma en oración mientras el conjunto avanza con cadencia firme por las calles de Motril.

El exorno floral, cuidado al detalle, viene a reforzar ese mensaje. Un friso continuo recorre todo el perímetro del paso, dibujando una composición en tonos rojos y granates que evocan la Pasión y la profundidad del misterio eucarístico. Claveles, rosas mini, alstroemerias y clavel barbatus conforman un tapiz armónico y lleno de matices, rematado con lentisco tratado en granate, aportando unidad y elegancia al conjunto.

El cortejo sigue creciendo, y eso se nota. Este año suma cerca de una treintena de hermanos más, alcanzando cifras que hablan de una hermandad en plena expansión: paveras, nazarenos y acólitos conforman un discurrir cada vez más amplio y mejor estructurado. El blanco marfil de la cera y de los hábitos, con el rojo sacramental marcando los detalles, vuelve a teñir de identidad propia cada tramo. Destacar la presencia de la alcaldesa de Motril Luisa García Chamoro junto a miembros de la corporación y máximos representantes de la Hermandad, entre otras autoridades.

Como gran novedad, la música pondrá un nuevo acento a la estación de penitencia. Por primera vez acompañará a la hermandad la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús del Rescate de Granada, un estreno esperado que aportará nuevos sones al caminar del misterio y que seguro dejará momentos para el recuerdo.

El capítulo de estrenos se completa con nuevos hábitos, mejoras en el cuerpo de acólitos y detalles de orfebrería que engrandecen aún más el conjunto: desde el broche pectoral del Señor hasta la nueva saya y la cruz pectoral de María Santísima del Amor, que lucirá con elegancia su manto rojo y su característico conjunto bordado.

La hermandad partió desde su sede, recorriendo un amplio itinerario por las calles de Motril, como su paso por el entorno del Hospital de Santa Ana o su discurrir por calles céntricas, antes de regresar en torno a las 23:00 horas, donde tendrá lugar la oración final a las puertas de San Antonio.

Así, la Santa Cena no solo sale, sino que crece, evoluciona y se afirma. Una hermandad que, sin perder su esencia, sigue escribiendo su historia con paso firme, demostrando que en Motril hay relevo, hay verdad… y hay mucha Semana Santa por delante.