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Francisco Rodríguez.– La feria de una ciudad no solo debe ser el enclave donde se reúnen familias, amigos y visitantes en esas fechas que se celebran las fiestas patronales, también es un punto de cita gastronómica y de disfrute para el paladar. El duro trabajo antes, durante y después de estos días festivos, no solo debe ir enfocado a la diversión. La imagen y calidad de nuestra Feria también se tiene que valorar y tener muy en cuenta. Estos currantes lo tienen claro.
La Caseta de Feria, «Tinglao La Albariza», ha cocinado este año su tercera asistencia al Real del Cortijo del Conde y lo hace de la manera que solo sabe hacer: mejorando día a día, innovando y poniendo su grano de arena de cara a la calidad. El lema que llevan a gala: » Para conseguir una Feria de Calidad, tenemos que empezar por nosotros mismos».Genuinamente motrileños, quisieron marcar la diferencia respecto a todo el plantel gastronómico que había en los distintos fogones del Cortijo del Conde y, ciertamente, lo han conseguido.
El lado culinario viene adornado por un abanido de posibilidades para el gusto, siempre dentro de su carta. Quisquilla de Motril, Gamba fresca Cocida, Pulpo a la Gallega, Zoquillo de pulpo, Atún fresco, Navajas, Almejas… y un larga retahíla de «garquerías» para que disfrute el paladar con las delicias de nuestra Lonja pesquera. Y también: ¡¡Comida de restaurante a precio de feria!!
Si la comida, que desde hace años viene teniendo su sello, la bebida tampoco se queda atrás. Pero hay un detalle que marca abismalmente la diferencia: Su cerveza. La más fría de la feria, con diferencia. Sus vasos «casi congelados» y refrigerados en nevera, han hecho que ese «zumo de cebada» fuera un verdadero relajante en las «tórridas» noches de calor que se han pasado en nuestro Ferial
Este año han sumado a su carta el rebujito de la casa: Amontillado de Jerez de la Frontera, una rodaja de naranja, canela en rama, mucho hielo y sprite: el cóctel perfecto para los amantes del sabor que ha hecho las delicias de cuantos lo han probado y que, evidentemente, viene para sumarse al de Manzanilla de Sanlúcar con unas hojas de hierbabuena y mucho hielo.
Otra de las atenciones para dar más calidad a su enclave ha sido el Jamón al corte. Este manjar cambia el «cien por cien» si se tiene cortado, a cuando se sirve recien cortado. Un cortador experto ha estado durante toda la feria cortando y emplatando «Pata Negra», en plato de cerámica.
Estos currantes amantes de la feria e incansables defensores de la calidad que debe ir adquiriendo nuestra festividad, han vuelto a poner el liston bastante alto. Paralelamente a todo el remillete de sabores culinarios de los que presumen, las degustaciones de productos de la tierra también han sido otra «pasada», un año más.
Dos azafatas ofrecían: Quisquilla de Motril cocida, Mangos Irwin, ecológicos «de bocado», Gazpacho frío, Taquitos de Queso Añejo y Uvas Moscateles… además, en varias jornadas repartieron Guias Gastronómicas de productos, editadas por el Área de Promoción Turística del Ayuntamiento de Motril. Distintas jornadas para distintas degustaciones de manjares de nuestra tierra.
Entre todos debemos defender, promover y potenciar nuestra feria. Hacer una severa autocrítica para conseguir que el visitante que venga a disfrutar, en cuerpo y alma, se pueda ir con «un buen sabor de boca», nunca mejor dicho. ¡¡Viva la Virgen de la Cabeza, Patrona de Motril!