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La artista gaditana presentó en Granada su proyecto Color Fania, una propuesta que hermana la esencia del flamenco con los grandes clásicos de la música latina.
La Plaza de Toros de Granada se convirtió anoche en escenario del encuentro entre dos universos musicales que, pese a sus diferentes orígenes, comparten una misma manera de entender la música: desde las entrañas, con sentimiento y sin renunciar al ritmo. Niña Pastori regresó a los escenarios granadinos con Color Fania, un proyecto con el que la cantante gaditana se adentra en el legado de la salsa para hacerlo suyo desde su inconfundible raíz flamenca.
La propuesta supone un nuevo capítulo en una trayectoria de más de tres décadas, marcada por la capacidad de la artista para renovar el flamenco sin perder su identidad. Esta vez, el viaje musical mira hacia el otro lado del Atlántico y rinde homenaje al catálogo de Fania Records, el sello neoyorquino que contribuyó decisivamente a convertir la salsa en uno de los grandes lenguajes musicales de América Latina.
El reto de Color Fania reside precisamente en encontrar el equilibrio entre el respeto a las composiciones originales y la personalidad interpretativa de Niña Pastori. No se trata de abandonar el flamenco para abrazar otro género, sino de tender un puente entre ambos, dejando que la expresividad de su voz dialogue con los ritmos y las melodías de la tradición salsera.
En este recorrido aparecen canciones emblemáticas como Periódico de ayer, vinculada al repertorio de Héctor Lavoe, y Plástico, de Rubén Blades y Willie Colón. Temas que forman parte de la memoria colectiva de la salsa y que adquieren una nueva dimensión al pasar por el universo artístico de la cantante.
La elección de la Plaza de Toros como escenario añadió un marco singular a una cita que une tradición y renovación. Granada, ciudad de profunda identidad flamenca y de una intensa vida cultural, acogió así una propuesta que invita a escuchar la música desde las conexiones que unen distintas culturas, más allá de las etiquetas.
Con Color Fania, Niña Pastori demuestra que la tradición no tiene por qué ser una frontera. Puede ser, por el contrario, el punto de partida para explorar nuevos territorios, reinterpretar canciones conocidas y descubrir afinidades inesperadas entre géneros musicales.
La cita granadina se suma a una gira con la que la artista continúa explorando esa confluencia de sonidos y emociones. Una apuesta que confirma su inquietud creativa y su voluntad de seguir buscando nuevos caminos sin renunciar a la esencia que la ha acompañado desde sus comienzos.